viernes, 30 de diciembre de 2011

Lo mejor del 2011. Llegó tarde, pero llegó

Flojo año el que dejamos atrás. Tanto, que no ha habido una producción audiovisual que me motivara a retomar este blog durante los últimos meses. Hasta ahora.

Las dos series que mencioné en mi última entrada (Dexter y House) se han hundido en un lodazal del que dudo salgan en futuras temporadas (penoso el final de la primera, coronando una temporada para el olvido, consecuente el parón de la segunda ante la mediocridad en que la habían sumido unas decisiones de guión cobardes como pocas...).

Breaking Bad tuvo sus momentos (algo casi inevitable por los actorazos que la pueblan), pero excepto el final, no hubo excelencia en la cuarta temporada. La tercera de The Good Wife parece un descanso de los guionistas hasta el momento (ojalá todos los descansos fueran así, pues sigue siendo lo mejor de los lunes). Treme es la única que seguía al nivel (fuera de gráficos o valoraciones, pues esta serie no los admite). Boardwalk Empire es la metáfora ideal de Atlantic City, tan artificial como ésta. No le encuentro el punto a la serie, aunque veo que el envoltorio es casi perfecto, no me interesa la historia de Nucky Thompson... Downton Abbey por su parte (sí, la incluyo entre las Grandes) llegó a niveles de culebrón casi paródicos, pero me sigue encantando. Adoro a la mayoría de personajes, y eso ayuda...

Respecto a las comedias, poco que decir. No ha sido su año. 30Rock me sigue pareciendo la mejor, muy de largo, pero es que compararla con Community, Modern Family, Rasing Hope, How I Met Your Mother etc... es injusto. Tanto como compararlas entre ellas.

Homeland, American Horror Story, Boss. Las tres grandes sorpresas. Muy buenas, fantásticas por momentos, promesas todavía. Juego de Tronos es otra cosa. Demasiado grande, demasiado ambiciosa. Y a pesar de ello, le falta la chispa que la haga genial.

Hubiera destacado el principio de AHS y el final de Homeland como lo mejor de año (vale, el final de Breaking Bad también), amén de la miniserie inglesa The Crimsom Petal and the White, de la que ya hablé aquí, si no fuera por la perla que llegó a última hora. Inesperada. Mencionada aquí y allá en foros, en mis páginas habituales. Alabada por todos.

Cuando la vi, entendí. Recordé que hubo una época en que la televisión no era el nuevo cine, donde las grandes producciones lo inundan todo. Una época en que los genios contemporáneos podían desarrollar allí toda su creatividad. Y las mejores historias las teníamos en la pequeña pantalla. Sí, la pequeña pantalla, que no necesita agrandarse para alojar macroproducciones, sino que siempre ha sido grande por las maravillas que ocasionalmente nos brinda a los que tenemos la suerte de poder verlas.

Todo eso pensé, cuando vi la mejor producción del 2011.

BLACK MIRROR.

jueves, 6 de octubre de 2011

Vuelven los viejos rockeros


De la misma forma que destacaba la importancia de los secundarios en mi anterior entrada, existe un tipo de series en las que el carisma del protagonista eclipsa todo lo demás. Hoy toca hablar de la vuelta de dos de ellas. Series donde todos los focos apuntan al mismo rostro.

Y es que poco pueden hacer los demás cuando tienen al lado a un Hugh Laurie en absoluto estado de gracia regalándonos el Sherlock Holmes del siglo XXI, o de un monstruo fascinante como es el Dexter Morgan de un Michael C. Hall que, por imposible que parezca, nos hace olvidar su inolvidable papel de David en Six Feet Under.

Pero es que House y Dexter son dos personajes que han revolucionado el mundo de las series. Mucho ha cambiado el panorama desde que irrupieron, y ahora, encarando su octava y sexta temporada, respectivamente, la misma pregunta se plantea para ambos.

¿Ha llegado la hora de poner punto y final a sus andanzas, o aún les queda cuerda para rato a estos dos viejos rockeros de la televisión?


martes, 4 de octubre de 2011

La fauna de Carnivale (II): Almas errantes


Esta entrada es un homenaje en toda regla a los secundarios. Nada más y nada menos. Aprovechando los personajes de Carnivale, un serie donde las figuras menores que rodean a los protagonistas se hacen literalmente con la historia, romperé una lanza a favor de esta categoría tan infravalorada como esencial en toda obra que se precie.

Ellos son el factor diferencial de la mayoria de tramas. Los pequeños detalles, los destellos de realidad, de verdad. Los que no salvarán el mundo; bastante tienen con ir tirando. Son los que dan contexto a la historia, y con sus matices, dibujan el escenario en que batallarán los protagonistas.

Son la cara oculta, o la base. Samson, Rita Sue, Jonesy, Lila, Norman, Dolan... Ellos son Carnivale. Ellos son el reflejo de la época desesperada en que transcurre la acción. Almas errantes que se abren camino a través del polvoriento paisaje de una América sumida en la Gran Depresión.

A ellos los hubiera seguido sin dudarlo durante tantas temporadas como fuera necesario. Y por eso merecen este reconocimiento. Sólo hablaré de dos, por relevancia, pero todos ocupan un destacado lugar en mi memoria...

jueves, 22 de septiembre de 2011

Damages S04. Failure is Lonely


Ahora sí. Acabé la temporada, y he tenido tiempo de sobras para meditar sobre lo visto. Para olvidar también, por desgracia. Damages se acabó después de su resurrección veraniega; diez capítulos que han sido una montaña rusa en todos los sentidos. De lo peor pasó a la esperanza, para bajar, subir... y al final he de reconocer que no tengo claro las sensaciones que me dejó.

¿Está Damages acabada? Objetivamente, habrá quinta temporada. De hecho he leído entusiastas críticas al respecto. Ahora, ¿debo cambiar alguna coma de lo que expliqué en el anterior post, a media temporada? Para ser justos, sí.

Ya lo dije. Damages fue mi debilidad desde que me fascinó su primera temporada. Así que agradezco enormemente (y es en parte el motivo de que escriba ahora) que algunos detalles, algún personaje, algún giro, me la recordó. No afirmaré que esté a la altura, quizá es que el nivel era demasiado alto. Pero bien merece una entrada, y a eso vamos...


miércoles, 7 de septiembre de 2011

La fauna de Carnivale (I): La eterna lucha


Es un tema tan antiguo como la humanidad, o incluso anterior. Quizá el más importante de todos. Quizá el único importante. Es la batalla que jamás se detendrá, mientras haya un ser racional que mire a su alrededor y se haga preguntas. Y se dé cuenta de que esa batalla se libra incluso (o sobre todo) en su interior. Es la pugna eterna entre el bien y el mal.

De eso va Carnivale. Más allá de la época, de los personajes que libren esa batalla. No es la historia de un circo ambulante que va de pueblo en pueblo por la América profunda. Aunque se venda como tal. Aunque lo mejor y más destacable (yo mismo la he recomendado mil veces explicando sólo esa parte) sea precisamente el circo.

Después de ver la serie, uno se da cuenta de que no va sobre eso. Al final de los créditos ya nos muestran las cartas, literalmente. No nos engañan en ningún momento. A un lado el Diablo, al otro Dios. Ellos son los protagonistas reales.

Así pues, empezaré el repaso a los personajes de Carnivale con los dos que representan esta lucha. Los dos hombres que vemos sobre el ring, estudiándose, acercándose con una tentativa y volviendo hacia atrás, esperando el momento propicio... El momento de descargar el golpe.

Ben Hawkins y Justin Crowe.



sábado, 3 de septiembre de 2011

Carnivale, la hija bastarda de HBO


Qué mejor época que el verano para rescatar esas series malditas, apartadas, casi relegadas al olvido excepto para la legión de seguidores que dejaron a su paso. Y aunque la serie ya está más que cancelada, se dedican periódicamente a defenderla y a conseguir nuevos adeptos.

Carnivale sería un ejemplo perfecto de serie maldita, y ha sido mi elección para este sofocante agosto. Emitida por HBO en 2003, cuestiones de presupuesto y un descenso de la audiencia en la segunda temporada la condenaron. Para entonces ya tenía su legión de fans. 50.000 correos electrónicos que el canal recibió en un fin de semana lo certifican.

Es esta una serie curiosa. Extraña. Ambigua y confusa y en ocasiones surrealista. No hace falta más de un capítulo para verlo. Ambientada en la Gran Depresión (año 1929), la exquisita ambientación (incluso para ser HBO es sublime) fascinará a cualquiera que haya leído a Steinbeck. Es un retrato más que notable de una época sucia y triste en la que miles de personas vagaban por esos caminos polvorientos en pos de una vida mejor. Y ahí emerge la feria ambulante (carnivale) que vamos a seguir durante dos años. La mujer barbuda, un carismático enano, una adivina, la encantadora de serpientes, bailarinas... Los personajes que pululan por la feria son a cuál más curioso, y si algo me sabe mal tras haberla acabado, es saber que Jonesy, Samson, Rita Sue y tantos otros se han perdido para siempre.

Pero por encima de la ambientación, por encima de los personajes casi, hay una trama fanstástica, la de una lucha bíblica entre el bien y el mal, que es el motor de la serie, y también, sin ninguna duda, su perdición.


jueves, 25 de agosto de 2011

True Blood, o el todo vale



Comentadas ya tres de las cuatro series que han vuelto este verano, llega el turno de la más absurda, excesiva, la más inclasificable, la más compleja de defender o incluso de analizar. El placer culpable de muchos. True Blood.

Algunos se preguntan qué hace Alan Ball derrochando su talento en esta serie. A decir verdad, me encuentro entre ellos la mayor parte del tiempo. Sin embargo, entrever de tanto en tanto muestras de su genialidad en alguna escena, en algún momento puntual, para mí bastan para seguir viéndola.

Ni siquiera intentaré defenderla. La mía ha sido una relación de amor y odio con True Blood durante sus primeras tres temporadas, y ahora con la cuarta está ocurriendo lo mismo. Me aburren tanto los amoríos (sobre todo Sookie) como me divierten las situaciones rocambolescas que se van formando con las criaturas que pululan por Bon Temps. Esta serie es así. A veces genial, a veces todo lo contrario.

viernes, 19 de agosto de 2011

La pausada genialidad de Breaking Bad


El silencio más desolador nos envuelve mientras caminamos por el desértico paisaje fronterizo, enfundados en el ya legendario sombrero negro, vistiéndonos con la piel de Heisenberg. No hay nada más. Nuestros pasos a duras penas se escuchan, engullidos por el vacío.

No hay futuro más allá del siguiente paso. Es avanzar o morir. Una vez tomamos este camino, una vez tomada esa decisión que lo cambia todo, ya no hay vuelta atrás. Es una huída hacia delante. Así es Breaking Bad.

Cuatro temporadas han pasado desde que conocimos a Walter White. Ese hombre ya no existe. De forma magistral se nos ha ido mostrando su evolución. Las pequeñas decisiones. Y las grandes. Cada paso. No hay precipitación alguna. No hay trampas.

Así, minutos después de ver la quinta entrega de esta cuarta temporada, recién llegado de las vacaciones, cansado, tengo que sentarme un momento y alabar como merece esta joya que tenemos el privilegio de disfrutar.


sábado, 6 de agosto de 2011

Fugaz Luther

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Antes de que lo viéramos llegar, ya se había marchado. Más que una temporada, fue una sombra. Eso es la segunda entrega de Luther, una de las series más esperadas del verano. Un suspiro.

Temporadas cortas y de gran calidad. Es el sello de las producciones británicas recientes. Misfits, Downton Abbey, Sherlock serían algunos de los ejemplos más conocidos. Luther es otro. Y no me atreveré a quejarme, al contrario. Disfruté muchísimo, sobre todo con las dos primeras.

Y esta serie de la BBC me atrapó desde sus primeros capítulos. Tener a un Idris Elba en estado de gracia también ayudó, no lo negaré. Pero sus guiones eran robustos, y lo más importante, atrevidos. El final de la temporada me encantó, y esperaba su vuelta con grandísimo interés.

Ahora, después de ver los 4 capítulos que componen la segunda temporada, llega el momento de valorar. Ya en frío, pasadas un par de semanas desde que vi el final. ¿Ha valido la pena esperar un año para lo que nos han ofrecido? ¿Han mantenido el nivel? Veamos...

lunes, 1 de agosto de 2011

La caída al abismo de Damages


Cuando hablé de las series del verano, creo que no dejé claro hasta qué punto esperaba con ganas la vuelta de Patty Hewes. Eclipsada por el estelar regreso de Breaking Bad (de la que necesito más capítulos antes de pronunciarme), cancelada en su momento y resucitada por la cadena DirectTV (que ya hizo algo similar con Friday Night Lights), la cuarta temporada de Damages constituía para mí un absoluto misterio, y eso me encanta.

En las anteriores entregas, los personajes se mostraron en todo su esplendor, se enfrentaron, maduraron y cerraron la trama con una escena que perfectamente podía ser el final de la serie. Pero cualquiera que haya visto la sublime primera temporada entenderá por qué le daría una y otra oportunidad a Damages. Y eso hice.

Además, los nuevos fichajes no podían ilusionarme más. John Goodman, después de su aparición estelar en Treme, me tenía ganado. Dylan Baker (al fondo en la foto) es otro secundario de garantías. Y a la izquierda, para los más seriéfilos, tenemos a Chris Messina (pequeña pista).

Nueva cadena. Gran elenco. Serie madura y sin necesidad de explicar nada. Todo listo para disfrutar. O eso pensaba yo. Tres capítulos han bastado para comprender mi error. Para comprender que Damages yace moribunda.

jueves, 14 de julio de 2011

Coach Taylor

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Un vestuario mohoso repleto de muchachos alborotados, nerviosos, ya enfundados en su uniforme, listos para salir al campo a dejarse la piel. Las voces se mezclan y se confunden unas con otras, y nadie es capaz de estarse quieto.

Y de repente aparece una figura. Se acerca a la pizarra y escribe una sola palabra. Y al otro lado de la pantalla, dejas de respirar, igual que esos chavales, todos fascinados por el aura magnética del entrenador Taylor.

Son necesarias cinco temporadas para llegar a ese momento. A esas alturas Panthers, Dillon, State..., son palabras mayores. Ya conoces Texas como si vivieras ahí. Y Friday Night Lights ya ha calado en ti, como sólo las grandes series pueden hacer. Por entonces disfrutas con cada aparición de este hombre. Eric Taylor. Da igual si no has visto un partido de fútbol americano en tu vida. Da igual si odias las series sobre adolescentes. Esta serie sobre adolescentes que juegan a fútbol es muchísimo más.

Así que, aprovechando su reciente final, y las nominaciones que ha cosechado para los próximos Emmy, debo recomendar esta serie, emocionante, adictiva, repleta de personajes inolvidables. Y sobre todos ellos se erige este gran hombre, cuya sóla presencia ya justificaría su visionado.

lunes, 20 de junio de 2011

Algo más que un Juego de Tronos


Todos quieren sentarse en él. Las peores traiciones e incontables crímenes se enconden detrás del trono de hierro. Un trono forjado con las espadas de los que cayeron antes de hacerse con la ansiada corona...

Intrigas. Asesinatos. Guerra. Traición. Sangre en abundancia. Sexo (a veces gratuito, a decir verdad). Y por si fuera poco, la amenaza invisible de un mal sin nombre que se cierne sobre todos los reinos, más allá de una misteriosa muralla donde el invierno jamás da tregua. Eso y mucho más ha resultado ser el nuevo juguete de HBO. Un juguete cuyo éxito es indiscutible.

Lo cierto es que había material para algo grande. Eso se intuye en cada escena, en cada conversación. Sin embargo, ¿ha cumplido las (enormes) expectativas? No las de los fans de los libros (pues no lo soy y no sabría decirlo), sino las de cualquier espectador.

Veamos...

miércoles, 15 de junio de 2011

Lucia Micarelli, la luz de Treme

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Sumidos en mitad de la segunda temporada de la magnífica Treme, de la que hablaré pausadamente cuando acabe, debo (y quiero) hacer una mención del que es uno de los grandes descubrimientos de la serie.

El personaje de Annie, la prodigiosa violinista callejera, se erige con luz propia ya desde su primera aparición. Su violín surge entre trompetas, trombones, pianos y tantos otros instrumentos mágicos que pueblan Nueva Orleans, y nos fascina e hipnotiza por igual por su frescura y su pasión. La vemos junto a su novio pianista, tocando en una esquina como si fueran parte de la decoración de la ciudad, y nos detenemos. Quién es esta muchacha, de dónde ha salido, nos preguntamos.

Su nombre es Lucia Micarelli. Y no era ni mucho menos actriz antes de Treme. Nacida en Queens en 1983, de orígenes italo-coreanos, conoció a su gran amor a la tierna edad de tres años, y desde entonces no ha abandonado ese maravilloso instrumento que es el violín. A los seis años tuvo su bautizo con su primer concierto. Era solo el principio.

domingo, 12 de junio de 2011

Las 4 series del verano

Hace ya varios meses que la parrilla anda escasa de pesos pesados. Con el torbellino de Game of Thrones ocultando todo lo demás, las semanas pasan con series menores, como The Killing, o directamente rescatando aquellas que teníamos en el tintero, en mi caso The Good Wife y 30 Rock.

Sin embargo, todo eso está a punto de cambiar. Summer is coming... Y es que el verano aparece en el horizonte, radiante y lleno de promesas. Cuatro vueltas. Cuatro series que nos enamoraron en su momento, y cuyo regreso llevamos demasiado tiempo esperando.

Una nos dejó con el corazón en un puño y unas ansias incontenibles de saber cómo continuará (qué año tan largo...). Otra la constituyen, quizá, los mejores seis capítulos de una serie británica en los últimos años (con un final más que brutal). La tercera es quizá la serie más absurda y fascinante de la parrilla. Y la última tuvo una primera temporada de quitarse el sombrero, y una de las grandes protagonistas de la década.

Recordemos...

miércoles, 8 de junio de 2011

Ojos de Fuego, puro Stephen King


Siempre encuentro algo especial en las primeras novelas de Stephen King. Desde su fascinante debut, Carrie, pasando por Misery, It, Apocalipsis, El Resplandor, La larga marcha, El fugitivo, y tantas otras que me dejo.

Hay algo en esas novelas que atrapa. En mi opinión, la clave radica en que King consigue, como pocos, plasmar en sus obras la gran pasión que siente por escribir. Y eso se transmite al lector.

Quizá por ello recurro a sus novelas en los momentos en que más necesito evasión. Porque me creo sus personajes, me creo sus historias. King siempre presta especial atención a dotarles de debilidades, manías, incluso tics o frases que se repiten una y otra vez. Eso, aunque resta quizá algo de valor literario (¿qué significará eso realmente?), los hace mucho más cercanos.

Y además, hubo una época en que este hombre tenía una imaginación prodigiosa, desbordante. No en vano se convirtió, por méritos propios, en el rey del terror. "Ojos de fuego" es de esa época.

sábado, 28 de mayo de 2011

Oda a 30 Rock


Es bastante curioso el caso de esta serie. Un ejemplo de lo imprevisible que es a veces la popularidad. No basta con ser excelente. Hay tantos otros factores. Por eso, mientras How I Met Your Mother y The Big Bang Theory arrasan por medio mundo, 30 Rock, fuera de Estados Unidos, no goza, ni mucho menos, del reconocimiento que merece.

Año tras año, mientras todo el mundo hablaba de esas otras serise, ésta siempre acompañaba a Mad Men (no en vano, considero 30Rock el equivalente a Mad Men en comedia) llevándose los premios gordos. 6 Globos de Oro y 14 Emmys la avalan. ¿Por qué? ¿Por qué nunca ganaba Sheldon, o Barney? Yo mismo me lo preguntaba, hasta que empecé a ver esta joya.

Así que aquí va mi pequeña oda a esta serie, que nos permite adentrarnos en el mundo de la televisión, concretamente en las vidas de los directivos, guionistas y actores de un show de sketches que en dos temporadas (listo estoy para empezar a ver la tercera) ya me tiene totalmente ganado.

sábado, 21 de mayo de 2011

Breakfast Club


Al fondo del pasillo se abren las puertas del ascensor. Andrew, todavía con la tarjeta electrónica en la mano, a punto de entrar en su habitación, se detiene y se vuelve. La curiosidad le puede. Sonríe. Por la identidad del personaje que acaba de irrumpir. Y cómo no, por los agentes de seguridad que le rodean.

Se acerca unos pasos, haciendo caso omiso de los rostros amenazantes de los guardias. Le tiende la mano a su nuevo vecino. Se presenta. Andrew Auernheimer, dice. Encantado. Éste parece sorprendentemente amistoso, le devuelve el saludo en un más que correcto inglés, y se muestra interesado en los detalles del hotel. En el día a día, en los huéspedes a los que quizá pueda incomodar su presencia. Andrew ríe, le dice que no se preocupe, al fin y al cabo éste no es un lugar común, ya lo sabrá, y le propone bajar a la sala común en cuanto se haya acomodado. Hará un par de llamadas para que todos estén ahí.

viernes, 20 de mayo de 2011

Ahora hay que hacerlo bien


Como gran admirador de The Wire, algo que creo compartir con la gran mayoría de lectores que se pasen por este humilde blog, no puedo sino sentir un cosquilleo al ver estas imágenes, al pasearme ayer por Plaza Catalunya. David Simon nos demostró en esa serie que el sistema devora a los individuos, que los corrompe, que impide el cambio o las mejoras.

Entonces, ¿qué está pasando exactamente? Se vislumbra algo grande, pero puede quedar en nada. Pues no es nada todavía, no nos engañemos. Una gran pataleta a nivel estatal, que los políticos ya están intentando utilizar para su beneficio. Son los cuatro antisistema de siempre, o al menos lo eran al principio, pero esta vez resulta que el resto de la sociedad también está harta.

En días como hoy me viene a la cabeza el nombre de Carcetti. Sus intenciones, sus ideales, y cómo acaba renunciando a ellos... Su historia, en general, debería ser estudiada por los que encabezan estas revueltas.

Por otra parte, no puedo sino citar unas palabras que me han hecho reflexionar estos días. ¿Es posible que la autodenominada Spanish Revolution no esté yendo a ninguna parte, como pronosticaba ayer Quim Monzó? Sinceramente, creo que no le falta razón en sus palabras. Pero eso sí, añadiría algo de mi cosecha. No va a ninguna parte AÚN.

domingo, 15 de mayo de 2011

Borregos

Octubre de 2009. Las imágenes se suceden en la pantalla del televisor mientras la familia come en silencio alrededor de la mesa. La presentadora empieza a hablar después de la tonadilla inicial, con su voz melosa y tranquilizante.

Un caso más de corrupción encabeza las noticias del día. Como tantos otros durante los últimos meses, y los que seguirán. Sólo que éste no es lejano, no es de un pueblo perdido junto al mar. Las escenas son dolorosamente familiares. El ayuntamiento, policías y periodistas inundando la plaza donde los niños suelen jugar a fútbol por las tardes.

Ahora los dos muchachos, ya crecidos, que rememoran esos partidos a pleno sol, en verano, ven como entre flashes y gritos se abre camino un señor de cabello canoso, cabizbajo, arrastrado por los agentes de policía a uno de los furgones que han venido a buscarle. Es el alcalde.

domingo, 8 de mayo de 2011

Fringe. El precio de ser original


La semana pasada llegó a su fin en Estados Unidos la irregular tercera temporada de Fringe, oscilando sin aparente control entre capítulos magistrales y otros (demasiados) simplemente olvidables. Hija bastarda de Lost y de Expediente X, nunca tendrá su repercusión, o su influencia en futuras series.

Sin embargo, me he visto obligado a escribir sobre ella al darme cuenta, después de ese último capítulo, extraño, decepcionante en algún momento y luego fascinante cuando menos te lo esperas, del gran mérito que tiene crear algo así. De lo necesario que es.

Fringe tiene muchísimas referencias, sí. Pero sus creadores las han utilizado para gestar un ser nuevo y maravilloso, que va tomando vida propia a medida que avanzan los capítulos. Y lo mejor de todo, no dejan de sorprendernos. Es todo lo que buscan. Sorprender y enganchar. Ser originales. Sacar trucos de la manga cuando menos lo esperamos. Lo que sea. Darnos mil detalles que analizar, o dar una vuelta sobre sí mismos y dejarnos descolocados. Igual que Lost, reniega de la perfección por querer ir más allá. Más allá de lo real. De lo lógico. De lo posible.


jueves, 5 de mayo de 2011

The Crimson Petal and The White


Serie muy minoritaria y diría que de culto la que nos ocupa hoy. Aunque ha aparecido últimamente en blogs y en todos ha sido alabada, dudo que llegue a tener la gran repercusión de otras como Downton Abbey. Ojalá me equivoque. Pues no tiene nada que envidiarle. "The Crimson Petal and the White" es, por méritos propios, una de las mejores series de lo que llevamos de año, si no la mejor.

Cuando pude ver por primera vez el avance de esta nueva serie de la BBC, lo primero que me llamó la atención fue la siguiente frase:

"La crítica británica afirmó en su día que el libro era como el que podría haber escrito Charles Dickens si hubiera disfrutado de total libertad de expresión".

Una afirmación atrevida, ya que estamos hablando del genio que nos dejó maravillas como Great Expectations. Pero después de ver la serie que ha inspirado, debo decir que hay mucha verdad en esa afirmación. Personajes marginales que buscan una vida mejor, en una época con muchos claroscuros.

Y ahí, de entre la inmundicia, adentrándonos con recelo, con temor incluso, embriagados, seguiomos al rico heredero William Rackham, casado con una mujer enferma que apenas sale de su habitación, avanzamos dando tumbos entre los deshechos de un Londres victoriano (huelga decir que la recreación de la época es soberbia) en busca de la misteriosa Sugar.

lunes, 2 de mayo de 2011

Nuestra Barcelona

Hoy me complazco en presentaros el que es mi primer y humilde corto, que rodamos recientemente Marcos Arteaga y yo por las calles de Barcelona. También destacar la inestimable ayuda de Rocío Achával, que nos ayudó a redondear la historia con su aportación final.

Espero sinceramente que no sea el último, (sé que no lo será), y si los siguientes tienen detrás la misma ilusión que éste, grandes cosas pueden llegar. ¡Así que hasta la próxima!



domingo, 1 de mayo de 2011

Picasso por Norman Mailer


Poco amante de las biografías, me sumergí hará una semana en este libro, principalmente atraído por la posibilidad de hojear un buen número de obras de este genial pintor malagueño. Y es que la cantidad de láminas (muchas a color) es destacable y variopinta. Así que con el objetivo de repasar las más importantes, y quizá descubrir algunas perlas que desconociera, me hice con él.

Y desde luego, valió la pena. Ya desde la anécdota inicial sobre su nacimiento, me mantuvo atrapado en las siguientes fases de su madurez artística y personal., pues el libro se centra en los primeros treinta años de vida de Picasso.

La cantidad de detalles y anécdotas, y sobre todo, las diferentes perspectivas (destacando los fragmentos de la autobiografía de su amante parisina, Fernande) que se nos ofrecen son tan enriquecedoras como fascinantes.


lunes, 25 de abril de 2011

Game of Thrones, el mastodonte de HBO


Ya está aquí. Es difícil no oírlo pues sus pisadas despiertan ecos que se extienden por toda la red. No hay una página en la que se hable de series donde no aparezca su nombre. Es la serie de la temporada (ojo, esto no quiere decir que sea la mejor de la temporada). Es el HBO más comercial. Alabado ya a los altares antes de nacer.

He esperado a ver el primer capítulo para dar mi valoración. Iba a esperar más, al menos otro, pero las ganas con las que espero este segundo me han decidido a escribir.

Un capítulo ha bastado para que intuya varias cosas. Para empezar, Game of Thrones no compite en la misma liga que la sagrada trinidad de HBO. Es otra cosa. Otros recursos. Otras metas. Es la diferencia entre hacer una serie pensando en el público, o hacerla buscando la excelencia sin más. Es totalmente lícito lo primero, e incluso los sesudos fanáticos de The Wire, Six Feet Under etc, lo agradecemos de tanto en tanto.

Es una serie muy bien hecha, con base para una buena historia y que engancha. ¿Se puede pedir más? Sí. Pero no por ello despreciemos lo que es, sin duda, un fantástico entretenimiento.

jueves, 14 de abril de 2011

The Killing, poco más que un telefilm

Era la perla de esta primavera. Apartando la avalancha de noticias sobre el mastodonte que prepara HBO, la omnipresente en foros de todo el mundo Game of Thrones, de vez en cuando llegaba a tus oídos alguna noticia al respecto. La cadena AMC prepara nueva serie. Suficiente para prestar atención.

¿Por qué? Las razones son muy sencillas. Mad Men y Breaking Bad. Una cadena con esas series, con el sello de calidad que representan (aunque sigo pensando que están un escalón por debajo de la magia de HBO), no necesita siquiera explicar su siguiente proyecto para que éste se alce en el podio de los más esperados.

Ya pasó con la decepcionante The Walking Dead, y ahora ha vuelto a pasar. Misma realización, misma perfección formal, pero falta algo.

lunes, 4 de abril de 2011

Crematorio


"Para ser española, es bastante buena". Demasiadas veces he repetido la dichosa frase al hablar de esta serie. Pretendía no hacerlo aquí, pero ya es algo tarde, y además, lo he querido hacer. Lo he querido porque ése el lastre que arrastra Crematorio. No estamos acostumbrados a que nuestras series busquen la excelencia sino la audiencia (el reciente caso de Downton Abbey debería enseñar alguna lección...). Sin embargo, aquí se busca lo primero. Los resultados pueden ser más o menos irregulares, pero en los momentos en que se ve lo que quieren conseguir, Crematorio se engrandece y ahí engancha. Así, mi conclusión es clara: Crematorio es una muy buena serie, sin peros.

Sus grandes bazas: un buen guión, una gran realización y (algunos) actores en estado de gracia, mención especial para José Sancho. Sus créditos iniciales, más que inspirados en los de True Blood, me han ganado con los capítulos, y me parecen también una gran elección.

sábado, 2 de abril de 2011

Treme: volvemos a Nueva Orleans


Tres semanas nos quedan. 24 de abril es el día. Entonces volverá la música, nos dejaremos mecer de nuevo por la voz deliciosa de John Boutté y mágicamente, de la mano del genio David Simon, nos hallaremos en Nueva Orleans, paseando por las calles de una ciudad que lucha por levantarse tras el paso del Katrina.

Es arriesgado decir que el creador de The Wire lo ha vuelto a hacer. Arriesgado y absurdo, pues comparar estas series es injusto para ambas. El dibujo de los personajes es similar, sí. El realismo que impregna cada fotograma, marca de la casa. Pero aunque en Treme no hemos tenido tiempo de engancharnos a personajes como fueron Bubbles, Omar, McNulty (hay que decir que aún no he encontrado alguno que prometa ser tan fascinante, aunque Annie o Batiste están ahí...), no hay comparación posible con la banda sonora de la elegía a una ciudad que intuyo tiene muchísimo que ofrecer, y de la que es demasiado fácil caer enamorado.

Además, tras leer esta interesantísima entrevista con David Simon, donde entre otras muchas cosas habla vagamente de los temas que podría abordar en la segunda temporada, las esperanzas se disparan.

martes, 29 de marzo de 2011

Californication. S04. Juicio nulo



El planteamento era prometedor. Los ingredientes para una temporada memorable se mostraban ya en el primer capítulo. Juicio a Hank Moody (algo así como un castigo divino por su mala vida) , y en paralelo, el rodaje de la adaptación de su último libro. Un rodaje que se vuelve más y más interesante al presentarnos a los que serán sus protagonistas.

Pero ahí queda todo. En un planteamiento. Quizá es que Californication no es más que eso. Y así, no es el jucio de Hank el que acaba siendo nulo, sino la temporada. Perdida en demasiados frentes, todos de escaso o nulo interés, y ninguno desarrollado como se merecería. Tenían la base (una trama bastante más interesante que la de la tercera), tenían los personajes que ya nos han ganado (Hank, Runkle), pero no han podido/querido ir más allá.

Pero, ¿en qué han fallado? Si ya nos tenían conquistados... ¿Por qué los mismos fans que defensaban la serie abogan ahora porque ésta haya sido su última temporada? Veamos...

viernes, 25 de marzo de 2011

El surrealismo de Six Feet Under


Cuando pienso en Six Feet Under, imagino un decidido equilibrista, avanzando sobre la cuerda sin posibilidad de error, con la única idea de seguir avanzando, sin pensar en lo que pasaría en caso de dar un paso en falso.

Y es que esta serie camina sobre una línea muy fina.
La línea de lo exagerado, la línea de lo absurdo, de lo ridículo. Camina sobre ella sin dudar en (casi) ningún momento. Y es eso lo que la hace única, mágica casi. Hipnótica siempre.

Son esos pequeños fragmentos. Esas rupturas con la realidad. Esa inmersión hacia lo más profundo y oculto de la mente de los protagonistas lo que nos hace empatizar con ellos. De entre los muchos detalles de la serie, estos geniales, reveladores e incluso algunas veces inspiradores sueños, transforman una obra maestra en algo más. En algo tan delicado como inexplicable. Es lo más parecido a la magia que hay en televisión.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Elizabeth Taylor (1932-2011)


Día funesto para el cine este 23 de marzo. Otra estrella más que se apaga. Más lejos quedan los años dorados en los que Hollywood era una fábrica de sueños, en los que allí residían dioses. Estos dioses viven hoy un lento crepúsculo, y tan sólo aparecen ya ocasionalmente en noticias como ésta...

Por suerte, siempre quedará su legado. Películas como "La gata sobre el tejado de zinc", "Gigante", "Quién teme a Virginia Woolf" o "Cleopatra" desfilarán por nuestras pantallas durante estos días. Así, dejará de importar quién fue, con quién o cuántas veces se casó. Entrará al fin en el Olimpo al que ya hace muchos años que pertenece.


sábado, 19 de marzo de 2011

Nathaniel Samuel Fisher Jr.


El hijo pródigo volviendo a casa. Así empieza Six Feet Under. Así conocemos a Nate, en el aeropuerto, volviendo a Los Ángeles para Nochebuena. Él ya ha recorrido el camino que su hermana Claire todavía ni se atreve a iniciar. Él ya se rebeló en su día. Escogió marcharse de casa y buscarse a sí mismo en otra parte, renegando del negocio familiar.

Sin embargo, dos sucesos marcarán su vida desde el momento en que ponga los pies en su ciudad natal. Dos sucesos que lo cambiarán todo. Una muerte primero (su padre), y un nacimiento algo después (Maya). Nate se ve arrastrado por una marea que le lleva por un camino que jamás habría elegido, pero que poco a poco va aceptando. Vamos viendo su evolución (el cambio de peinado a lo largo de las temporadas, perfecta metáfora) con cierta tristeza. Su inevitable madurez, la pérdida de una frescura que nos atrapó, que nos fascinaba. Veíamos su relación con Brenda, su resistencia a convertirse en su padre... hasta que ya no pudo más y se rindió.

Guerra y Paz


En este momento perdido me hallo en mitad del ejército ruso. Noche cerrada, acabo de salir de un consejo de guerra donde generales adormilados han repasado con desgana los detalles de la batalla que tendrá lugar mañana. Ya es tarde para cambiar nada, ya es tarde para nuevas ideas. Todo está decidido. Napoleón al otro bando, parece debilitado, parece que huye.

Camino por el campamento. Medito. Recuerdo los salones de los esplendorosos palacios por los que he paseado hasta ahora. Las conversaciones banales y las intrigas, y luego las campañas que estoy soportando estoicamente. Aún no puedo valorar. Aún estoy abriéndome camino, con no poco esfuerzo, como el soldado de la escena, por el agotador camino que constituye este mastodonte que es "Guerra y Paz". No podía esperar a acabarlo para empezar a hablar de él. Era necesario hacerlo ya, aunque me queden casi tres cuartos por leer. Como ayuda. Como apoyo. Como motivación para seguir avanzando.

domingo, 13 de marzo de 2011

Claire Fisher


Crecer. Madurar. Luchar. Abrirse camino a través de la densa niebla que empaña el futuro, entre las voces familiares o anónimas que nos llaman, que nos guían sin preguntar, que nos mandan mensajes contradictorios. Abrir los ojos. Eso es crecer. Eso es madurar. Dar los primeros pasos, con miedo, con incertidumbre. Atreverse.

No es fácil. Es doloroso. Y nadie puede acompañarte en ese viaje. Pero es una lucha necesaria, ya que rehuírla, dejarse llevar, aceptar con la cabeza gacha las absurdas imposiciones que llegan de todas partes, es la forma más cómoda y sencilla de alejarse para siempre de cualquier atisbo de felicidad.

Y ésa es la lucha de Claire. La lucha para descubrir quién es. Quién quiere ser. Una lucha por afirmarse como persona. Una lucha sin fin, extenuante. Sin posibilidad de victoria la mayoría de las veces. Pero tras cada golpe recibido, cada vez que esta chiquilla pelirroja, perdida, asustada, se levanta y lo vuelve a intentar, vemos que ha valido la pena.

domingo, 6 de marzo de 2011

Six Feet Under. Análisis

Aferramos el volante con fuerza, luchamos por contener las lágrimas. Miramos por el retrovisor y le vemos corriendo, como cada mañana, le vemos siguiéndonos. Hasta que queda atrás. Le perdemos. Nosotros seguimos avanzando, ahora ya sollozando abiertamente, mientras la música nos envuelve. "Breathe Me". Giramos. ¿Hacia dónde? Qué más da...

Y entonces empiezan los seis minutos más emocionantes de la historia de la televisión. Seis minutos que veremos una y otra vez, siempre con una media sonrisa, siempre con un nudo en la garganta. Siempre deseando poder volver atrás. Pero eso es imposible, ya no sería lo mismo. Pues ése es el mensaje de la serie, ése es el mensaje de la vida misma. Todos morimos. Es algo inevitable. Lo negamos hasta el último instante, pero así es. Y sin embargo ahí quedan, para siempre, los momentos, las personas.

miércoles, 2 de marzo de 2011

La última actriz

La pareja entra en el cine rodeada de una muchedumbre que se mueve nerviosa, entre risas alborotadas y una charla incesante y animada. Comentarios sueltos aquí y allá sobre detalles de la película que van a ver. Recogen las gafas estereoscópicas que les reparten a la entrada, y ella se detiene un momento para estudiarlas. Son tan ligeras... Se ve reflejada en las lentes, un rostro avejentado, finas arrugas surcando unos ojos azules, límpidos. La piel desgastada. Un mohín de disgusto dibujándose en aquellas facciones antaño admiradas por todo el mundo.


Entran en la sala en penumbras, apenas iluminada por algunos focos dispersos. Él guía la marcha, en busca de sus asientos. Ella todavía medita, taciturna. Se deja guiar. Arrastrando los pies. Aferrándose al brazo de su acompañante como si temiera derrumbarse. Él gruñe. Esquivan a los muchachos que corretean con las gafas puestas, riendo, incapaces de mantenerse quietos. Siempre es así últimamente. Alboroto. Movimiento. La vida ha irrumpido en las oscuras salas de cine. Los nuevos avances lo han cambiado todo.

sábado, 19 de febrero de 2011

Charlie Runkle, el fiel escudero


Qué sería del Quijote sin Sancho Panza. Un chiflado al que la gente vería aparecer a lomos de Rocinante, murmurando incoherencias y persiguiendo quién sabe qué. A los cuatro días acabaría en alguna zanja, moribundo. Sólo se entiende su grandeza desde los ojos de su fiel escudero. Algo muy similar pasa con Californication. Sólo comprendemos la genialidad de Hank Moody cuando nos ponemos en la piel de Charlie Runkle.

Runkle es un reflejo del espectador. Admira a Moody de la misma forma ilusa que éste. Es su agente, su amigo, su confesor. Su fan número uno. Y por eso jamás será como él. Porque Hank no admira a nadie excepto al rostro que encuentra cada mañana en el espejo.

Analizarle más seria inútil. Es un buen tipo deslumbrado por la luz artificial de Hank Moody. Y sin embargo, tiene su propia luz, una luz pura, una luz que nos hace desternillarnos, emocionarnos. Por eso cuando recordamos momentos de la serie, en la mayoría aparece este divertidísimo calvo. Y eso voy a hacer ahora. Así que sin más, lo mejor de lo mejor de Charlie Runkle...

miércoles, 16 de febrero de 2011

Desmontando a Hank Moody


Actitud chulesca. Labios fruncidos. Te mira como si supiera algo más que tú. Algo importante. Pero no sabe una mierda. Él mismo te diría que no hay nada que saber, que se ha tirado la vida buscándolo y al fin lo ha entendido. Que todo es inútil.

Se las lleva a todas de calle, con su eterno gesto de hastío. Es el héroe del siglo XXI, el héroe de todos los tipos que sueñan con triunfar sin dar un palo al agua. Es el modelo a evitar, aunque todos lo quieren seguir.

Es Hank Moody. Ningún hombre que haya visto Californication no ha querido ser él. Deteniendo su Porsche en cualquier semáforo de Los Ángeles, volviéndose hacia el coche de al lado, mirando por encima de tus gafas de sol al bellezón lleno de silicona que media hora después se revolverá entre las sábanas de su cama.

Pero, inmersos en la cuarta temporada de las andanzas de este peculiar escritor, paremos un momento. Intentemos responder a la siguiente pregunta, si es que tiene una respuesta: ¿Quién o qué es Hank Moody?

lunes, 14 de febrero de 2011

James "Jimmy" McNulty


Volvemos con gran placer a esa lejana y pegajosa barra donde conocimos a Bunk. Sabemos que será la última vez, no queremos creerlo. La música country sigue bañando el local, cánticos y gritos nos llegan amortiguados. Fijémonos ahora en ese otro tipo. Tan o más borracho que su compañero. Gruñendo en voz baja. Parece otro más. Un rostro anónimo que olvidaremos cuando se levante en pos de dos muchachas a las que ya ha echado el ojo. Pero no lo es. Ni mucho menos. Pues jamás podremos olvidar al grandísimo McNulty.

Son impagables todos los momentos que hemos pasado a su lado. Todos. Los buenos y los malos. Sólo podemos agradecerle el habernos permitido ser su sombra. Nos detenemos, meditamos...

Nos recordamos siguiéndole una noche a la salida de un bar como éste, (quizá la noche en que le explicó a Bunk por qué le respetaba, la noche en que empezamos a vislumbrar qué gran tipo teníamos delante...), viéndole estrellarse contra la columna de un tunel al doblar una curva, y, tozudo como él solo, dar marcha atrás y volver a tomarla, para estrellarse de nuevo. Así es él. Así es este hombre. Capaz de obcecarse y darlo todo, más allá de lo exigible o incluso de lo razonable, por una causa que sólo le importa a él.

domingo, 13 de febrero de 2011

Un triste Planeta


Qué tristeza me produce esta imagen. Tanta tristeza ahora, al terminar de leer "Riña de gatos", como ilusión me embargó en el momento de conocer el veredicto. No diré nada nuevo. Nadie se escandalizará (incluso a algunos les parecerá bien...) porque es un secreto a voces. Qué se puede esperar de personajes como los que aparecen en la foto... Pero me indigna que hayan utilizado a uno de mis autores españoles de cabecera ("El misterio de la cripta embrujada", "La ciudad de los prodigios" y tantos otros) para una maniobra comercial tan lamentable. Le han pedido que escriba un libro y le han dado un premio por ello. Pues muy bien. Felicidades...

Centrándonos en la novela, que retrata el inicio de la Guerra Civil, me ha parecido demasiado blanca y demasiado artificial, además de que escasea el característico humor de Mendoza. Los personajes son estereotipos, destacando el protagonista, un Anthony Whitelands (infausto nombre...) con escasísimo carisma, que se pasa el día en los bares, y si no plantado frente a un cuadro perdiendo el tiempo con reflexiones que poco aportan (al lector, me refiero). Los cameos de Azaña, Franco y demás, mera anécdota, muy lejos de lo que me imaginaba.

Se lee fácil, sí. Pero se olvida aún más fácilmente. Olvidable es su adjetivo, y eso para un libro de Mendoza, ganador del premio Planeta, jamás debería ocurrir.

Omar Devone Little


Toda ciudad tiene sus leyendas. Nombres que se pronuncian a media voz en callejones oscuros, por gente de la peor calaña, con una mezcla de temor, admiración y, desde luego, fascinación absoluta. Historias que bordean la fina línea de la realidad, que se alimentan de la superstición y que acaban imponiéndose y calando hondo.

Nos detenemos junto a una pandilla de traficantes que aguardan en un portal, sentados en los escalones. Charlan de cualquier tema, animados, risueños, ligeramente engreídos. Y de repente surge el nombre de Omar Little. Todos callan. No hay nada que decir. Desvían la mirada hacia cualquier parte para que no veamos el terror que asoma en el fondo de sus ojos.

Inmediatamente aumenta nuestro interés. Preguntamos, insistimos, pero nadie quiere explicarnos quién es Omar. Sin embargo, ya es tarde para nosotros, pues una vez que hemos oído su nombre, una vez que intuimos lo que representa en esta ciudad, no vamos a parar hasta saberlo todo de este ambiguo héroe de rostro rasgado.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Lester Freamon


Esto ya son palabras mayores. Dejamos el terreno de los grandes personajes para enfrentarnos a los mitos. Rostros que acuden a nuestra mente en el momento más inesperado, que admiramos y echamos de menos siempre, pero sobre todo al sentarnos frente a la pantalla para ver cualquier otra cosa.

Él es el primero. Lester Freamon. El alma de The Wire. Toda la serie, de una u otra forma, gira alrededor suyo. Alrededor de los casos que construye, con su método lento y minucioso, con su gran sabiduría y una tenacidad que acaba arrastrando consigo a todos los demás.

Es sencillamente el mejor policía de Baltimore. Y por eso lo encontramos donde lo encontramos. Destacando en Homicidios, acusar al hombre equivocado le llevó directo a un oscuro sótano, donde pasa trece años (y cuatro meses) en el único sitio donde no quería ir. Embargos. Día tras de día de trabajo insulso, que ameniza realizando muebles en miniatura. El sistema parece haberle engullido, pero entonces es cuando nos fijamos en él. Aún tiene demasiado por ofrecer.

Thomas J. "Tommy" Carcetti

Junio del 2010. Reikiavik, Islandia. Un tipo sostiene el periódico en alto, plantado en mitad de la calle. Ríe, algo no demasiado habitual al enfrentarse a la sección de política. En concreto, declaraciones del candidato a la alcaldía, Jon Gnarr, vencedor de las recientes elecciones, que sin embargo no ha conseguido la mayoría absoluta y deberá pactar.

Un chaval se acerca al oír su risa, una risa de complicidad, se coloca a su lado y lee por encima del hombro. "¿Qué quiere decir que no pactará con partidos cuyos miembros no hayan visto The Wire...?".

Así es. La historia es cierta. Con matices, por supuesto. Pero lo importante es su mensaje. Qué quiere decir. Pues que todo político debería conocer la historia de Thomas Carcetti. Y todo ciudadano, por extensión.

martes, 8 de febrero de 2011

Thomas "Herc" Hauk

Quizá alguno se sorprenda por encontrar a Herc a estas alturas. Ha sido la elección más complicada, sobre todo por los nombres que inevitablemente deja en el camino. Pero tras mucho pensarlo, aquí esta. Y con merecimiento.

Pues Herc personifica, para mí, mucho de lo que hace grande de verdad a The Wire. No es un gran policía, ni especialmente valiente ni mucho menos inteligente, y desde luego no se puede considerar una gran persona. Es amigo de sus amigos, sí, pero poco más. Es egoísta, y la justicia como tal significa poco o nada para él.

Como la mayoría de policías. Como la mayoría de personas. Tan sólo quiere hacer su trabajo, escalar lo máximo que pueda, y acabar la jornada en un bar con sus compañeros tomando una o varias copas.

domingo, 6 de febrero de 2011

Roland "Prez" Pryzbylewski


Nadie hubiera dicho, la primera vez que vemos este rostro, que Prez acabaría siendo, con el paso de los años, un hombre más que respetado que se ganaría a pulso una mención por encima de otros compañeros que quizá prometían más. Pero así es la vida, y así es The Wire.

La historia de Prez es una historia de crecimiento. Como profesional, pero sobre todo como persona. La evolución desde unos inicios en los cuales no es más que un estorbo que debe soportar la recién entrenada Unidad de Delitos Mayores, impuesto debido a las influencias de su suegro, hasta su paulatina consolidación como uno de los mejores investigadores de Baltimore.

Una gran historia sobre el descubrimento de la vocación. Sobre la pasión por el trabajo y finalmente, sobre el reciclaje y la madurez. Eso y mucho más es la historia del señor Prez.

sábado, 5 de febrero de 2011

Marlo "Black" Stanfield


Estudiemos por un momento este rostro. Esa mirada vacía, la boca entreabierta. Nadie diría que este chaval está contemplando su victoria suprema. Su consolidación como rey. Rey de Baltimore.

Él recoge el trono de la familia Barksdale, lo recoge o lo toma por la fuerza, pues Marlo es la nueva generación. Harta de reglas, de normas ancestrales. No busca más gloria que llevar la corona. Es la antítesis de Stringer Bell. Nació en la calle y ése es su hábitat. Ser temido y respetado e incluso admirado en esas esquinas es su meta.

Volvamos a su rostro impasible. Es el rostro de alguien que llegado tan lejos como se atrevió a soñar. ¿Qué debe sentir...?

Russell "Stringer" Bell


Este rostro es probable que jamás lo veamos si patrullamos por Baltimore vigilando las esquinas donde la droga fluye sin control, en cualquier redada, e incluso es dudoso que algún detenido, en su apogeo de desesperación, pronuncie su nombre. Pero Stringer Bell controló Baltimore durante años, siempre a la sombra.

Es la peor pesadilla de cualquier policía, incluso de cualquier ciudadano. Es el peor tipo de criminal. Inteligente, culto. Estudiante de economía. Lector asiduo, calmado, reflexivo. Gusta (o conforta) imaginar que los traficantes son seres despreciables que se dejan llevar por impulsos primarios, que sacan la pistola a las primeras de cambio y pierden los nervios con facilidad, imponiéndose así a sus competidores por mera fuerza bruta. Pero no es cierto. Como en cualquier negocio (no olvidemos que el tráfico de drogas no es más que un negocio, al fin y al cabo), una mente fría y buen amueblada, y las ideas claras, son la clave para prosperar. Y Bell es el mejor ejemplo de ello.

jueves, 3 de febrero de 2011

William "Bunk" Moreland


Recorremos la noche de Baltimore una vez más. Irrumpimos tambaleantes en el primer antro que se cruza en nuestro camino. Voces por doquier. Una harmónica de fondo. Humo denso a través del cual nos abrimos paso hasta la barra. Lentamente nos dejamos mecer por una voz de cadencia suave, nos volvemos y contemplamos por primera vez a Bunk.

Con su inseparable traje, la corbata algo suelta. Puro en una mano, whisky en la otra. Un extraño brillo en los ojos. Se inclina sobre la barra y charla con su compañero. Jimmy, le llama. Le escuchamos por encima del hombro. Murmuran incoherencias. Jalean de forma patética a una muchacha que baila entre (otros) borrachos a pocos metros. El tal Jimmy, un tipo blanco que quizá lleguemos a conocer algún día, se arrastra hacia un grupo de mujeres que le sonríen al verle llegar. Les muestra su placa. Bunk ríe desde la barra y se lleva el puro a la boca. Se vuelve hacia nosotros. Empieza a hablar. Nos dice que es detective. Homicidios. Y lo es. Lo es hasta la médula. Será un borracho, patético en ocasiones y lúcido y genial de vez en cuando. A estas horas se irá con cualquiera que le sonría, aunque su mujer y sus tres hijos le esperen en casa. Pero por encima de todas las cosas, Bunk es una de aquellas escasas personas que dignifican su profesión.

lunes, 31 de enero de 2011

Reginald "Bubbles" Cousins


Así conocemos a Bubbles. Arrastrando su inseparable carro por las calles de Baltimore. Pregonando su mercancía con la alegría y el entusiasmo de cualquier comerciante entre los despojos de la ciudad, miradas vacías de rostros que se acercan curiosos. Embolsándose billetes sucios y arrugados que le darán de comer. O mejor dicho, le proporcionarán su dosis diaria. Pues eso es Bubbles, por encima de todo, ahora que acabamos de conocerlo. Un drogadicto. Uno más.

Pero ocurre algo extraño. Mira en todas direcciones, luego se acerca, dubitativo, a un coche. Se inclina ante la ventanilla. Habla. Vuelve a ojear la calle, sigue vacía. Luego se despide de la mujer que se sienta al volante, Kima Creggs (detective de policía, rasgos asiáticos y pose masculina), y sigue su camino. Pero ahora lleva en la mano un nuevo billete. Este está limpio, o al menos eso parece. Pero le servirá para comprar la misma droga.

sábado, 29 de enero de 2011

The Wire. Análisis

Las últimas notas de "Way down in the hole" se van deslizando, mientras nos disparan, una tras otra, distintas imágenes de esa ciudad que ya amamos y sentimos nuestra. Baltimore.


Rostros anónimos y otros que conocemos demasiado bien. Los recuerdos se suceden, la piel de gallina. Todo lo que han pasado. Todo lo que han hecho, o intentado hacer. Todo lo que hemos compartido. Todo lo que The Wire nos ha permitido ver. Lester, Kima, Prez, Herc, Carver, Bubbles, Daniels, Bunk... Y tantos otros. Podría seguir durante párrafos y párrafos. Hasta el último nos despierta una media sonrisa. Corner boys con sus camisetas blancas holgadas. Los que se han quedado por el camino, incluso ellos se nos aparecen cuando vemos a un niño esposado, escoltado por sendos policías. Y luego de repente la música acaba, igual que todo debe llegar a su fin, y aparece el último rostro.

sábado, 22 de enero de 2011

Una pequeña transacción

Golpeó la puerta un par de veces antes de entrar en el local. Era diminuto. Un mostrador y poco más. Atmósfera densa. Saludó al dependiente, un chaval barbudo que no levantó la vista del iPhone hasta que lo tuvo delante, e incluso entonces siguió echando vistazos fugaces al aparato, ensanchando su sonrisa ante lo que debía leer allí. Sobre su cabeza, presidiendo la tienda, sobre un reloj que indicaba las diez y cuarto, un cartel de contenido más que explícito. Asociación Barcelonesa Canábica.

No fue difícil entablar conversación. Incluso surgió otro individuo de la trastienda (donde al parecer había todavía más gente) que acabó uniéndose. Algo mayor que su compañero. Fumaba. El recién llegado sonrió al identificar el olor, que poco a poco se fue extendiendo por todo el local.

viernes, 21 de enero de 2011

Regalo de cumpleaños

El muchacho lo recibió con una sonrisa silenciosa. Lo sostuvo en alto, estudiándolo, deteniéndose en cada detalle, en la textura, en lo poco que pesaba, y luego le dio las gracias a su padre. Te enseñaré cómo usarlo, le dijo éste, henchido de orgulloso, sin acercarse. Lo había comprado la última semana de agosto, casi un mes antes del catorce cumpleaños de su hijo. Pero ya llevaba mucho tiempo pensándolo.

Enero del año siguiente. Cuatro meses después. El muchacho sostiene el regalo en alto por última vez, humeante todavía, pocos minutos antes de dejarlo sobre la mesa de la cocina para no volver a tocarlo jamás. También ahora se encuentra su padre en la sala, pero no sonriendo. Esto es su habitación, la habitación que compartió hasta hace un par años con la madre del chaval. Los rostros de padre e hijo parecen el reflejo el uno del otro. Igual de calmados, inexpresivos. La mayor diferencia, un pequeño hilillo de sangre que todavía se desliza por la frente de uno de ellos.

martes, 18 de enero de 2011

Vigilancia

La ven perderse en el interior del banco seguida por su inseparable escolta, un sicario de anchos hombros protegido tras sus gafas de sol. En el coche, sumidos en una atmósfera densa y pastosa, el sol inclemente azotando sus rostros perlados de sudor, ninguno de los dos habla. Uno fuma, con la ventanilla abierta. Aguardan, como siempre. Esperar. A eso se reduce todo. A eso se reduce su vida de espías. Servicio Secreto. Llegaron al país hace casi dos semanas, a principios de enero, y no han hecho otra cosa. Esperar...

El conductor saca el móvil y hace un par de fotos. La última del vehículo en el que han llegado ella y su sicario (ni se molesta en que sea vea con claridad la matrícula), y en el que se marcharán en cuanto consigan lo que han venido a buscar. Él y su compañero pasean la mirada por la calle bulliciosa, por las tiendas, por la gente despistada que va y viene o que simplemente está. Los ocasionales turistas, cada vez menos, más suspicaces. Tras una prolongada calada, uno de ellos murmura. 'Algo pasa. Tarda demasiado'. El otro se encoge de hombros. 'Quiza no le den el dinero. Quizá tenga que huír sin un mísero dólar. ¿Te imaginas?' El primero ríe, casi se le cae el cigarrillo. Una risa irónica, que acaba en un ataque de tos.

lunes, 17 de enero de 2011

V (Thomas Pynchon)


Cierro el libro. Cierro los ojos. Respiro hondo. Pienso en V. Me pregunto, por enésima vez, qué es V. Como un rostro borroso entrevisto en un sueño. Una sombra fantasmal escurriéndose por las alcantarillas de Nueva York. Una rata. Una espía. Disfrazada de cura, desarmada pieza pieza por niños en mitad del bombardeo de Malta. Una lesbiana en París. Eso es V. Nada de eso es V.

domingo, 16 de enero de 2011

Radio

Una entrevista con un hombre de mundo, tal y como se define a sí mismo. La sintonizo demasiado tarde, no llego a escuchar su nombre. Quiero verlo como un Stencil, pero intuyo que su nombre es Profane.

Habla con calma, con conocimiento de causa, en sus palabras con marcado acento se filtra una serena sabiduría. Dice que ha visitado todas las ciudades de España excepto Valladolid. Debe haber escrito un libro. Debe estar promocionándolo. Me pregunto qué opinará de esta entrevista. Si le han obligado a acudir a la radio.

Habla de Irak. De ese país terrible. Habla de la situación antes de la guerra, la última guerra hasta la fecha. De que la primera Ingeniera Industrial del país se graduó en las mismas fechas que la primera española. Hoy las mujeres no pueden salir a la calle con el rostro descubierto. Ya no hay dictador, pero sigue habiendo dictadura. Presto atención. Qué quiere que hagamos. No sabemos. Vemos la guerra por la televisión. No es real. No son personas. Hay malos y buenos, y cuando ya no se pueden diferenciar, como ahora, se deja de hablar de ello.

sábado, 15 de enero de 2011

Personajes (1)

Vuelta a casa. Metro. Es tarde, pocos pasajeros, silenciosos la mayoría, meditabundos. Enfundado en el anorak, entrecerrando los ojos, acurrucado en el asiento, hombro con hombro con otros dos pasajeros que me rodean, viendo tras una neblina suave los rostros de personas anónimas que durante los siguientes veinte minutos serán motivo de miradas incómodas y desenfocadas. Y entonces se oye la voz.

Él está de pie. Hay asientos vacíos pero prefiere estar de pie. Su voz es ronca, las palabras se arrastran como si se negaran a existir. Farfulla, se revuelve incómodo. Al principio nada de lo que dice parece tener coherencia. Algunos le miran. No tiene demasiada mala pinta. Los ojos algo turbios, el cabello corto algo revuelto, pero poco más. La piel oscura. La ropa también.

Pronto empezamos a reparar en que no habla consigo mismo. Gruñidos que empiezan a tomar forma a medida que algunos ojos se fijan en él, aunque ninguno le sostiene la mirada. Él se envalentona. Toda su amargura surge como una erupción incontenible. El mismo discurso una y otra vez. Los muchos inmigrantes que le rodean sacuden la cabeza, o la agachan, o fingen que no están escuchando. Los que no son inmigrantes, tres cuartos de lo mismo. Él les insulta. Menciona plantaciones de café, aviones que llenaría con ellos si tuviera poder, devolviéndolos a sus países o simplemente alejándolos de aquí, todo condimentado con insultos de la más vil naturaleza.

Habla el odio. Habla la desesperación. Habla la bilis. Incluso el alcohol que supura cada uno de sus poros. Pero nadie más eleva la voz en el vagón. Le evitan al bajar. Él sigue farfullando. El vagón se detiene y las puertas se abren. Se pierde entre la multitud. Se pierde en el olvido, se mezcla con los demás y así sus ideas y sus barbaridades se han mezclado con frases y sonidos del día, y quedan como un poso en la mente de todos los que le han acompañado en este viaje.

miércoles, 5 de enero de 2011

El vampiro (Parte 3)

No mostró sorpresa alguna al verme a mí en lugar de al otro. Supongo que eso me descolocó. Incluso tuvo tiempo de cerrarme la puerta en las narices. Pero no lo hizo, sencillamente retrocedió un paso y me indicó que pasara. Me quedé plantado, con la boca abierta. Ella desvió la mirada un segundo hacia la navaja que relucía en mi mano, y luego se perdió en el interior. Entré. Agucé el oído pero no oí nada allí dentro, me pregunté donde se podría haber escondido. Quizá ya llamaba a la policía. Lo mejor sería marcharme, una retirada a tiempo es una victoria. De todas formas no veía nada, avanzaba a tientas por el pasillo y me sentía más expuesto que nunca, más débil, impotente. Un silencio sepulcral me rodeaba, y la oscuridad que hasta aquel momento me había supuesto una ventaja se había convertido en mi peor enemiga. Entonces oí aquella voz, susurrándome al oído, una cadencia suave y reconfortante que me hizo bajar el arma.

Recapacitando, creo que fueron sus ojos. Unos ojos azules que atrapaban la luz y que me atraparon también a mí. Me cegó. Cuando la vi por primera vez en el bar me fijé en que era muy pálida, claro, cómo ignorarlo, pero eso también era parte de su encanto. El cabello rojizo cayendo hasta media espalda, suelto, libre, el mismo cabello que ahora me acariciaba la nuca a medida que ella se inclinaba sobre mí. Seguía hablando, susurrando, aunque yo no comprendía una soloa palabra. Todo me sonaba igual, todo me sonaba a derrota, a fracaso. Dejé caer la navaja y cerré los ojos, y cuando hundió sus colmillos en mi yugular, una sonrisa ensangrentada se dibujó en mi rostro al darme cuenta de lo idiota que había sido.