miércoles, 9 de febrero de 2011

Lester Freamon


Esto ya son palabras mayores. Dejamos el terreno de los grandes personajes para enfrentarnos a los mitos. Rostros que acuden a nuestra mente en el momento más inesperado, que admiramos y echamos de menos siempre, pero sobre todo al sentarnos frente a la pantalla para ver cualquier otra cosa.

Él es el primero. Lester Freamon. El alma de The Wire. Toda la serie, de una u otra forma, gira alrededor suyo. Alrededor de los casos que construye, con su método lento y minucioso, con su gran sabiduría y una tenacidad que acaba arrastrando consigo a todos los demás.

Es sencillamente el mejor policía de Baltimore. Y por eso lo encontramos donde lo encontramos. Destacando en Homicidios, acusar al hombre equivocado le llevó directo a un oscuro sótano, donde pasa trece años (y cuatro meses) en el único sitio donde no quería ir. Embargos. Día tras de día de trabajo insulso, que ameniza realizando muebles en miniatura. El sistema parece haberle engullido, pero entonces es cuando nos fijamos en él. Aún tiene demasiado por ofrecer.

Cuando es reclutado para entrar en la recién creada Unidad de Delitos Mayores, nadie espera nada de él. Todos suponen que está acabado. Al fin y al cabo esa unidad se crea esperando que fracase. Un veterano que se sienta en su mesa y pasa el día con sus miniaturas. Eso parece. Pero en cuanto despierta, en cuanto se sacude el polvo tras largos años de inactividad, Lester no tarda en revolucionarlo todo, y la caída de Barksdale no hubiera sido posible sin él.


Como le dice uno de sus compañeros (un reflejo algo borroso de Lester, a decir verdad), en el que aún nos tendremos que detener más adelante, es la pesadilla de cualquier supervisor. Siempre pide más. Él va tirando del hilo, y sigue adelante sin importarle las consecuencias. Hasta el final. Caiga quien caiga. Buscando el verdadero culpable, aunque lleve traje y corbata. Aunque ese culpable sea el que le está pagando el sueldo a él. Así es Lester Freamon.

Durante los cinco años que pasamos a su lado, su verdadera motivación es volver a sentirse policía. Con paciencia, con la experiencia que le han dado los años y los golpes, sabiendo lo que es el infierno y no queriendo volver a él, ofrece siempre resultados con los escasos medios que le proporcionan. Lester debería recibir medalla tras medalla tras cada investigación que realiza. Pero a duras penas consigue que le dejen seguir con sus casos.


Y un buen día se harta. Harto de la dictadura de las estadísticas, de ver cómo su unidad se ha deshecho y ya ni les permiten ir detrás del mayor traficante de droga de la ciudad. Después de haber destrozado el imperio de los todopoderosos Barksdale, ahora es el menor Marlo quien parece que va a vencerles. Pero no por méritos propios sino porque el ayuntamiento no es capaz de montar una mísera unidad para derrocarlo.

Eso colma la paciencia de Lester. Y la nuestra. Y un buen día, sentados frente a otro policía con mayúsculas, oyendo la absurda idea que nos propone, aceptamos.

Esa idea nos llevará a la ruina. Eso está claro desde el principio. Y desde luego, no acabará con la corrupción ni con los traficantes ni con una pizca del mal que asola Baltimore. Pero a Lester ya le da igual. Sólo quiere acabar su investigación de una puñetera vez. Si para ello hay que inventar un caso, pues se inventa. Manipular pruebas, malgastar dinero y efectivos persiguiendo pistas falsas, pues también.

Y cuando todo explota, como era de prever, y Lester es despedido, no se arrepiente. Y nosotros tampoco. Paseamos por Baltimore. Todo sigue igual. La misma droga, la misma corrupción. Pero mientras se dedica a su mueble en miniatura, Lester Freamon está en paz. Ha podido hacer su trabajo.



7 comentarios:

  1. Lester ¡For ever!

    Pd: No se si has visto The Shield. Si no es así deberías. Es la otra gran serie policiaca de la historia de la televisión. Creo que también te gustaría mucho.

    Saludos.

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    1. The Shield es un verdadero despropósito.
      No hace falta compararla con The Wire para que quede a la altura del betún.
      Porque es mala per se.

      No comprendo como hay tanta gente que no es capaz de apreciar la grandiosidad de The Wire... Esto queda patente por la cantidad de merluzos despistados que comparan The Wire (probablemente la mejor serie que se haya hecho jamás junto con Los Soprano) con The Shield, una serie digna de horario de sobremesa, mediocre, olvidable, incoherente, fantasma, exagerada, poco creíble, repleta de agujeros e incoherencias en el guión, llena de actores malos o muy malos, tramas que se traicionan a sí mísmas y personajes escritos por guionistas adolescentes.

      The Shield no es una serie normalita (como puede ser Juego de Tronos). The Shield es una serie directamente MALA.
      Tan mala como Sons of Anarchy.
      Una fantasmada testosterónica e hipertrofiada para fans de Chuck Norris, hablando en plata.

      Que nadie pierda el tiempo viendo The Shield, porque además de no parecerse EN NADA a The Wire, es una pérdida de tiempo.

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  2. The Shield la tengo encabezando mi lista personal (no espero poco de ella después de todo lo que he oído), pero ahora mismo estoy enfrascado en la temporada final de otra grandiosa serie, Six Feet Under. Que aunque su cuarta temporada me ha parecido muy floja, espero el apotéosico final que se merece.

    Saludos!

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  3. Soy tan fan de Lester,es uno de los pilares de The Wire y verlo construir sus muebles de colección es algo muy grande,entre todo lo demás, claro está

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    1. Concuerdo contigo en todo. Contigo y con el artículo, claro!

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  4. A mí me encantó cómo consigue desesperar al mismísimo McNulty con sus peticiones en la última temporada. Pero él sólo seguía tirando del hilo! xD

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  5. Lester es "la eschucha" sin duda, una mente privilegiada para la investigación y realmente obstinado.

    Había una escena magnífica, cuando Daniels ya no estaba al cargo de la unidad y le decía a McNulty. "¿Ya te ha lanzado esa mirada de desaprobación por encima de las gafas?" o algo así y es que Lester se hacía de entender sin necesidad de mediar palabra, era muy de expresión corporal.

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