jueves, 14 de julio de 2011

Coach Taylor

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Un vestuario mohoso repleto de muchachos alborotados, nerviosos, ya enfundados en su uniforme, listos para salir al campo a dejarse la piel. Las voces se mezclan y se confunden unas con otras, y nadie es capaz de estarse quieto.

Y de repente aparece una figura. Se acerca a la pizarra y escribe una sola palabra. Y al otro lado de la pantalla, dejas de respirar, igual que esos chavales, todos fascinados por el aura magnética del entrenador Taylor.

Son necesarias cinco temporadas para llegar a ese momento. A esas alturas Panthers, Dillon, State..., son palabras mayores. Ya conoces Texas como si vivieras ahí. Y Friday Night Lights ya ha calado en ti, como sólo las grandes series pueden hacer. Por entonces disfrutas con cada aparición de este hombre. Eric Taylor. Da igual si no has visto un partido de fútbol americano en tu vida. Da igual si odias las series sobre adolescentes. Esta serie sobre adolescentes que juegan a fútbol es muchísimo más.

Así que, aprovechando su reciente final, y las nominaciones que ha cosechado para los próximos Emmy, debo recomendar esta serie, emocionante, adictiva, repleta de personajes inolvidables. Y sobre todos ellos se erige este gran hombre, cuya sóla presencia ya justificaría su visionado.


Pero antes de presentarle en condiciones, es necesaria una breve reseña de la serie. Qué es Friday Night Lights.

Lo primero, es un gran drama. Tiene un extraño realismo, tanto en la fotografía como en las actuales; esto último, por lo que he leído, se basa en permitir a los actores gran libertad en los diálogos. Ese realismo hace que te metas en la historia, que te creas a los personajes. Así, a pesar de ser hombres que rondan los veinticinco años, entras al juego y disfrutas de sus tramas adolescentes. De sus miedos y sus esperanzas. De sus frustraciones y éxitos.

Muchos de esos personajes son arquetipos. Desde el rebelde sin causa (Riggins), al responsable y admirado capitán (Street) o el deportista obsesionado por llegar a profesional (Smash). Incluso el tímido muchacho enamorado de la belleza de turno (Matt), o la cheerleader de turno (Lyla).

Pero en Friday Night Light todos ellos demuestran ser mucho más. O mejor, todos ellos se nos muestran no como estereotipos, sino como personas. De todos vemos su evolución, sus últimos pasos en el colegio, sus dudas, sus pasos en falsos, nos alegros cuando triunfan y nos entristecemos al verlos resbalar.


Y en todos esos pasos, detrás de cada uno, está la figura del entrenador Eric Taylor. Es la roca en la que se apoyan esos chavales. Niños perdidos que encuentran en el fútbol una razón para mejorar y hacerse hombres de una vez por todas. Niños a los que Taylor moldea y cobija, y apoyará siempre en cada decisión que tomen.

Pues Eric Taylor es una grandísima persona. Es uno de esos tipos que ves en pantalla, y te caen bien. Quizá no al principio, por sus formas algo secas, por su pose algo chulesca. Pero pronto te adentras en su interior, y entonces ves quién es. Tan distinto de los antihéroes habituales que encontramos en las series (Tony Soprano, House, Dexter..., por poner algunos ejemplos).

Este es simplemente un tipo íntegro (bueno, lo de simplemente es fácil de decir...), de valores sólidos y con una infinita pasión con el fútbol americano, que es su vida. Eso, y un hombre de familia, a los que adora. Es un modelo a imitar. Es un entrenador en el campo, y fuera de él.


En momentos como el de la última temporada, cuando Matt Saracen acude a su despacho a hablar con él, o en la situación con su mujer, su oferta de trabajo, ahí es cuando ves lo bien construído que está el personaje. Pues sabes cómo actuará. Sabes quién es Eric Taylor.

Verle en casa, delante del televisor, atentísimo a la enésima repetición de una partido de fútbol, es una de aquellas imágenes televisivas que guardaré para siempre. Las discusiones con su mujer, los enfados con su hija, o las charlas en la barra del bar con Buddy, todos ellos son momentos que me duele haber dejado atrás.

Por eso no puedo sino recomendar la serie. Vale mucho la pena seguir las andanzas de la familia Taylor. Su llegada al pueblo de Dillon, un pueblo que vive por y para el fútbol. Un pueblo donde el entrenador Eric Taylor dejará una huella imborrable, tanto en sus habitantes, como en nosotros que hemos tenido el privilegio de estar a su lado durante estos cinco años.




4 comentarios:

  1. Ahora que estoy viendo su última temporada puedo decir con convicción que me parece una buena serie (mucho mejor de lo que aparentaba en un principio) pero en mi humilde opinión un poco sobrevalorada (y resalto lo de un poco). Lo mejor el matrimonio Taylor, y los dramas que provienen de las situaciones deportivas.

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  2. Respecto a lo de sobrevalorada, creo que se debe a que los que la hemos visto, y sabemos de sus virtudes (que las hay, y son muchas; como dices toda la parte deportiva y lo relacionado con los Taylor), minimizamos sus defectos para convencer al máximo número de gente de que la vea xD

    Pero lo hacemos simplemente por el poso que nos deja. Cuando acabes la temporada espero que te vuelvas a pasar, y comentamos lo que ha sido en global la serie.

    A mí me ha parecido honesta, con algunos grandes personajes que se te quedan en la memoria (los Taylor, los Riggins...) y bastante épica en los partidos (y eso que no me apasiona lo más mínimo el fútbol americano). No estará en el olimpo, pero a mí me hizo pasar grandes ratos (y la escena con que empiezo el post me pareció increíble).

    La tengo como una de esas series que siempre recuerdo con una sonrisa.

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  3. tiene varios momentazos, pero lo cierto es que te llega a emocionar en muchas situaciones, al menos a mi.

    Como muestra un botón: en la última temporada aparece, como si no quisiera la cosa, por television que Smash está triunfando en su equipo y en ese instante no puedes sino alegrarte por él.

    Una de mis series recomendadisimas justamente por su honestidad, como bien dices.

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  4. Una de las series menos valoradas de los últimos tiempos. Empece a verla por que me llama la atencion el tema del futbol americano y pronto eso paso a un segundo plano. Al final esta es una serie de personajes, un drama coral donde todos son importantes bajo el manto protector de ese grandisimo personaje el entrenador Taylor. (Que Emmy tan merecido). Se la recomiendo a todo el mundo por que engancha y por que al igual que Atticus Finch, el personaje del entrenador justificaria su visionado.

    Texas forever!!.

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