miércoles, 12 de abril de 2017

Tan poca vida


Novela imperfecta como un caudal descontrolado que arrastra a su paso ramas, escombros y a todo aquel que se cruce en su camino, con exceso de páginas, de sufrimiento, de personajes y de todo aquello que una gran y ambiciosa obra debe tener.

Hanya Yanagihara (Los Ángeles, 1975) empezó a escribir una historia sobre cuatro amigos en Nueva York, sobre cómo evoluciona su relación a lo largo de los años, y finalmente consiguió todo lo que quería y mucho más. Cómo me gustan las historias que avanzan por caminos que inicialmente parecían claros, y que se tuercen, crecen y acaban siendo algo completamente distinto. 

Jude, Willem, JB y Malcolm. Difícil olvidarlos si has recorrido las casi 1.000 páginas de este portentoso, extremadamente cruel y extremadamente bello libro. Antes de entrar al detalle sólo recuperaré las palabras con las que se suele promocionar Tan poca vida

"La novela que hay que leer. Para descubrir... Qué dicen y qué callan los hombres"

Eso NO es para nada lo que encierran estas páginas. Esta no es una obra sobre la relación entre amigos, sobre lo que callamos y lo que decimos. Eso podría ser otra obra, también fascinante según cómo. Esta es una obra sobre la lucha por vivir plenamente, por ser feliz, a pesar de todo el dolor que uno pueda arrastrar.  Por encontrar los momentos o las personas a las que aferrarse.

Veamos...


La novela arranca con las vicisitudes de cuatro amigos que acabar de dar por zanjada la época universitaria que tanto los ha unido, siguiéndolos a medida que se abren camino en sus respectivas ramas profesionales. Inicialmente los vemos luchar y frustrarse por el escaso éxito que alcanzan.

JB, artista, negro, gay. Malcolm, arquitecto, mestizo y de familia acomodada, Willem, aspirante a actor que trabaja de camarero, y Jude, abogado con un traumático pasado del que jamás quiere hablar. Un pudiera esperar la enésima variación de Friends, pero nada más lejos de la realidad.

A pesar del interés que puedan despertar algunos de los personajes (me quedé con ganas de saber mucho más de JB), pronto queda patente que el centro total y absoluto de la obra será Jude. Con una prosa más bien simple aunque elegante y fluida, nos arrastra por la vida actual de un abogado de éxito, cruel y eficiente en la oficina pero sensible hasta la médula y brutalmente traumatizado por los sucesos de un pasado que se ve incapaz de dejar atrás.

Una crueldad sin límite y un sadismo casi malsano bañan las páginas donde descubrimos la infancia de Jude, los abusos que sufrió y que todavía le obligan a recurrir a la automutilación (esos cortes una y otra vez que llegan a doler) para liberar toda la suciedad que le impregnó de pequeño. Eso unido a las enfermedades que arrastra se hace muy duro por momentos. A veces abrumados por tanta maldad, nos sorprende la bondad de las personas con las que se ha encontrado Jude en su adultez.

Personajes como Willem, Andy o Harold nos dan esperanza, nos animan a aferrarnos a una vida que vale la pena ser vivida, y nos recuerdan, y eso creo que es el mensaje de la novela, que por mucho sufrimiento que uno pueda arrastrar, hay que aferrarse a lo bueno, hay que seguir aunque duela por los breves pero valiosísimos momentos que puedan venir.

Tan poca vida, el título de la novela, hace referencia a un momento en que el hermano Luke, tras obligarle a prostituirse en una de las múltiples habitaciones de hotel que recorren durante la infancia de Jude, le reprimenda diciéndole que, aunque no le guste lo que ocurre, no debe mostrarse tan pasivo, no debe mostrar tan poca vida.

Creo que ésa es la clave, y durante muchas página estuve dando vueltas a por qué había elegido la autora ese título. El mundo puede ser tan cruel como lo pinta esta torrencial novela, pero incluso en los peores momentos, hay que resistir, no hay que dejarse llevar. Con ese pasado y el dolor que acarrea, lo fácil hubiera sido no ir a la universidad, no buscar unas amistades a las que jamás les podrá contar quién es, sino ser una víctima toda su vida. Jude lucha contra eso y se labra un porvenir mejor del que jamás imaginó.

Es duro, y hay momentos en los que flaquea. Y a veces se hace difícil o imposible seguir. Pero esa lucha inspira. Finge que todo va bien, que es uno más entre los cuatro amigos. Y al final lo es. A pesar de todo. A pesar de las pesadillas que le atormentan. A pesar del hermano Luke y de los otros monstruos que siguieron.

Gran y terrible libro.

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