viernes, 7 de septiembre de 2012

Breaking Bad, lista para sentencia

 

Perfilándose en el horizonte vemos su silueta. Le reconocemos al momento, caminando solitario en un desierto de colores saturados, oculto bajo su sombrero negro. Es Heisenberg. La leyenda de la polvorienta franja fronteriza, como si acabara de surgir de un suavizado libro de Cormac McCarthy. Es Breaking Bad, que se acerca, que se impone, un verano más, y nos regala, esta vez, en su quinta temporda, ocho capítulos sin desperdicio alguno, primera parte del fin de una historia de la que ya no podemos despegar la mirada, ni aunque quisiéramos.

La evolución de ese personaje magnífico que es Walter White, historia viva de la televisión, ha alcanzado su cénit. El camino se ha completado y aquel lejano profesor de química ya ha llegado tan lejos como alguna vez pudo soñar, en la época en que preparaba su Blue Meth en la caravana junto a su alumno Jesse. Él y la serie han cambiado tanto que ya casi no son reconocibles. Sin embargo, y a pesar de que a estas alturas el avance de la trama ya parece gobernado por un mecanismo de relojería que nos conduce hasta el inevitable final, la pregunta que me planteo es la siguiente.

¿Es Breaking Bad una joya absoluta, lista para entrar en el Olimpo de las series? Después de dejar reposar el magnífico final de temporada, he de decir que tengo mis dudas. Veamos...


Para ello analicemos dos factores clave.

Personajes 


Si empezamos por los protagonistas, qué puedo añadir que no se haya dicho de la magnífica pareja que forman Bryan Cranston y Aaron Paul. A lo largo de estas seis temporadas, estos dos actorazos nos han dejado muchísimos momentos para el recuerdo, y han construído con lentitud y coherencia unos personajes inmortales, de los que jamás se olvidan.

Y es que si Breaking Bad dejará una herencia a la hora de contar historias, que la dejará, será precisamente gracias a ellos. El concepto de personaje plano o redondo adquiere una nueva dimensión aquí. La serie ha explorado la evolución personal de sus protagonistas hasta niveles nunca vistos (el caso más cercano que me viene a la cabeza, el de Michael Corleone, deja claro los estándares que estamos tratando).

Los secundarios, sin embargo, ya son otro cantar. Es uno de los puntos flojos de la serie, cuando para tantas otras, se trata de la gran baza (me vienen a la cabeza, de las grandes, The Wire, Treme, Twin Peaks, Carnivale...) Por supuesto, hay tres que debo mencionar, y que a pesar de no tener apenas evolución durante la serie, son magníficos por no pasarnos de alabanza.


Saul Goodman. Grandísimo acierto en todos los sentidos. De casting, con un Bob Odenkirk que se come la pantalla en cada aparición, y de guión, haciéndole protagonista, las pocas veces que podemos disfrutarlo en pantalla, de grandes escenas. En esta última temporada su aparición se ha reducido demasiado, pero su enfrentamiento con Walter en el primer capítulo es de los mejores momentos de la serie.

Y por supuesto, "Better Call Saul" es ya una de las frases de Breaking Bad. Con razón.


Luego, por supuesto, están los dos personajes anteriores. Mike Ehrmantraut y Hank Shrader. En extremos opuestos de la ley, grandes aportaciones a culaquier capítulo de la serie. Estos son los secundarios que Breaking Bad necesita.

Sin embargo, y este es el problema, hay muchos otros que flojean. Todos los demás, de hecho. Empezando por una insoportable Skyler, que jamás ha acabado de justificar su insistente y molesta aparición. Siguiendo por Walter Jr., que sólo participa en la serie cuando le regalan un coche. La mujer de Hank, Marie, es otro de los lastres, que entorpecen el avance de la trama.

Para rematar, toda la organización criminal en la que lentamente se adentran Walter y Jesse me parece mal retratada, con personajes de cartón piedra que le restan credibilidad a la serie, pero para ello pasemos al siguiente punto, donde lo trataré con detalle...

La trama

Todos la conocemos. Es la historia de Walter White. Profesor de química frustrado, que se ve en la obligación de trabajar por las tarde en un túnel de lavado de coches para mantener a su familia, recibe el peor diagnóstico posible el día de su cincuenta cumpleaños: cáncer de pulmón en estado III. Inoperable. 

Cuando decide aprovechar sus últimos dias para asegurar el futuro de su familia fabricando metanfetamina, ese hombre tranquilo, cohibido, da el primer paso en una espiral que ya jamás puede (al principio) ni quiere (al final) parar. 

La historia es magnífica. No hay mucho que decir.

Y sin embargo...

Muchas veces he intentado expresarlo con palabras. Temporada tras temporada. La veo, me fascina en muchos momentos, me pierdo en esos paisajes desérticos al ritmo de Horse with no name, con ese tono lento que ha ido adoptando (no lo tenía en las primeras temporadas), y cuando la magia de las imágenes llega a su fin, cuando le doy vueltas a lo que he visto, me doy cuenta de que a Breaking Bad le falta profundidad.   

Y esto, para mí, la aparta del Olimpo donde perfectamente podría haber entrado.

Me explicaré. O lo intentaré. Porque afirmar que le falta profundidad a una serie cuyo cimiento y mayor mérito es la superlativa evolución de sus personajes no es algo que en principio parezca lógico. Pero es si quitamos de la ecuación a los dos protagonistas, el resto se tambalea, por no decir que se revela como un decorado de cartón piedra. 

Por ejemplo, y me parece el caso más sangrante. Creo, y afirmo, habiendo visto como se puede hacer bien (The Wire), que el cártel, o la organización de Fring, está mal retratada. Son caricaturas, desde el primero (Fring) hasta el último (las señoras de la limpieza de la cuarta temporada). No me resulta creíble la ascensión de Walter/Heisenberg en ese mundo, porque ese mundo no son más que cuatro personas que se nos han mostrado con todo lujo de detalles, moviéndose siempre con extrema lentitud. 

Viendo el complejímo entramado de Baltimore, esto es falso. No me puedo creer que matando a Fring ya no quede nadie que le dispute la supremacía a Heisenberg. A duras penas me creo que haya llegado hasta ahí sólo por tener el mejor producto...


Magnets y el asalto al tren no han sido más que el colofón a esa ascensión sin demasiado sentido, pero con momentos puntuales magníficos. Me gustaron ambas como a cualquiera, pero jamás formarían parte de una mis series de cabecera.

Pero lo peor, y es el gran problema de la serie, es que todos los que rodean a Walter y Jesse, y a los tres secundarios que menciono, es que no son personas. Son personajes, y eso, mientras ves una serie, jamás deberías pensarlo. Ni por un momento pensé eso de los rivales de Tony Soprano, ni por un momento me viene a cabeza eso de cualquier músico (ojo, digo músico, no actor) paseando por Nueva Orleans en Treme. 

Sin embargo, cada escena de Fring estaba tan cuidadosamente preparada, hasta el último plano, que jamás me lo creo, jamás me lo imagino fuera de plano. No tienen vida más allá de los minutos que los vemos. Ese es el problema de Breaking Bad. Por eso no está en mi Olimpo personal.

Y sin embargo, ni mucho menos dejo de disfrutarla. Siempre con ese regusto incómodo, pero quitándome el sombrero con escenas como el final de temporada. Fruto de una cierta predictibilidad que ha adquirido la serie en su último tramo, sí. Pero total y absolutamente necesaria.

 

11 comentarios:

  1. ¿Cuáles son las series que están en tu olimpo?

    ResponderEliminar
  2. Como bien implicas, cada uno tiene el suyo particular, el mío sería éste:

    The Wire y Six Feet Under, a la cabeza. Luego estaría mi gran debilidad personal, In Treatment, y una serie que, por alguna razón, me está envejeciendo mal, The Sopranos, pero que la mantengo ahí. Esas cuatro, junto a Mad Men, que a falta de terminar ha opositado más que de sobra para entrar, pero aún la tengo a las puertas. Otra actual que apuntaba maneras era Treme, pero la segunda temporada me falló un poco...

    Luego están las primeras temporadas de los Simpsons, que no las considero una serie sino una obra de arte atemporal al nivel de los mejores libros que he leído.

    Ojo, eso no quiere decir que no disfrute con cosas como 24 (me encanta), Friday Night Lights, Carnivale, Dexter (a veces), Entourage, 30Rock, Community, Californication, AHS, Homeland..., y por supuesto las decenas de joyas inglesas que hay (acabo de ver The Hour y me ha encantado, será mi siguiente entrada ;), pero Breaking Bad, por como es, aspiraba al máximo.

    Simplemente no tengo claro que se pueda comparar con el retrato de Baltimore, por ejemplo, o siquiera con el viaje a la mente humana que nos regaló el doctor Weston.



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
  3. En la vida real también hay "personajes", son personas que tienen rasgos tan marcados que si no los conocés íntimamente, parecen una caricatura. O sea que si los realizadores quieren lograr algo real no pueden hacer que todas las participaciones sean "profundas". Justamente hay que profundizar en algo, y ese algo son los protagonistas, si no la serie se volvería vaga y engorrosa (como un reality show. El objetivo del cine o en este caso esta forma a la que mutó Hollywood, la de las series, es contar una historia, y Breaking Bad está tan bien contada que NADIE puede cuestionar su equilibrio y su perfección. Te recomendaría que te relajes, que abandones el ego, y te deshagas del olimpo ese que a nadie le importa y sigas disfrutando de el universo que aunque lo puedas entender o no funciona tal y como debe.

    ResponderEliminar
  4. El error en la realización que le encontré, es que no todos los personajes supuestamete latinos sabían hablar fluidamente español. El español de Giancarlo Espósito no da para un chileno y Héctor, supuestamente mexicano, de joven habla también un español de mierda.

    ResponderEliminar
  5. Buenas Mauro,

    Te aseguro que disfruto mucho con Breaking Bad (bueno, excepto cuando hablan español, que como ya comentas es lamentable). La de momentazos que ha habido, y los que nos esperan. Puedes echar un ojo a esta entrada que hice, ya verás que le dedico más de un piropo... http://lavidaimitaalarte.blogspot.com/2011/08/la-pausada-genialidad-de-breaking-bad.html

    Sin embargo, no hubiera escrito el post si no pensara que hay algo más a comentar de la serie aparte de lo típico, es muy buena, buen desarrollo de personajes, gran estética etc. Para eso hubiera entrado en otro blog y hubiera puesto un comentario en alguna crítica ;)

    Y estoy de acuerdo en que en la vida real hay "personajes" también, pero en otras muchas series y películas los hay y no me parecen tan artificiales. Ya te digo, es una sensación que me saca de la serie a veces, quizá es solo a mí.

    Un saludo y te espero por aquí, que la vida sería muy aburrida si todos pensáramos igual!!

    Jordi

    ResponderEliminar
  6. Pido disculpas por la energía en mi comentario, es que recién terminaba una maratón de BB, imaginate que hace una semana vi el primer capítulo por sugerencia de un amigo y ayer terminé la serie (estoy bastante al pedo si, mejor tomarse la desocupación con humor) quizás la impresión de ver toda esa historia de golpe me hizo perder la objetividad. Te doy la razón, celebro la diversidad, abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Creo que uno puede disfrutar de The Wire y BB de distinta forma, de la misma manera que podemos disfrutar de la lectura de Crimen y castigo y Sherlock Holmes. La comparación no es adecuada porque no se busca las mismas cosas en cada serie...

    ResponderEliminar
  8. Buenas, Miguel Ángel,

    El problema es que BB y The Wire retratan un mundo similar, el del tráfico de droga. Obviamente desde posiciones muy distintas. Sin embargo, así como en la de Baltimore sientes que es verdad todo lo que estás viendo, aquí, por momentos (ojo, no siempre, no creas que no disfruto BB) no tengo esa sensación.

    Ya digo en la crítica que es algo totalmente subjetivo, y como apunte, el final de la tercera, con esos Half y Full Measures, me parecen de lo mejor que he visto en televisión.

    Y disfruté mucho más con algunas historias de Sherlock Holmes que con Crimen y castigo, por cierto ;)

    Un saludo!!

    ResponderEliminar
  9. Para mí es la segunda mejor serie de la historia, después de Lost, y a la altura de Los Soprano. La lentitud, tan criticada por algunos, es lo mejor de la serie. Esa lentitud que forma parte de la vida. Los que dicen lo contrario es que no han sabido entender la serie. Por ejemplo el capítulo de la Mosca: uno de los más profundos y que tanta gente ha criticado... sin entender entre lineas: la vida, las personas... Por no hablar del momento sublime de la muerte de Mike. Una serie para la historia. Para la vida.

    ResponderEliminar
  10. Rubén, lo siento pero si opinas que Lost es la mejor serie de la historia, tenemos un criterio tan distinto que jamás coincidiremos. Los Soprano, en mi humilde opinión, está a años luz tanto de Lost como de Breaking Bad.

    ResponderEliminar