martes, 4 de marzo de 2014

Blonde


Marylin Monroe. La sombra del mito es tan amplia que cubre todo lo demás. Todo el mundo sabe quién es. Todos la han visto, todos la han juzgado y la mayoría conocen a grandes rasgos su vida. Ya es leyenda, pertenece a esos personajes históricos de los que se ha contado tanto, que jamás se sabrá la verdad. Su vida, su muerte, todo es hipótesis. Se dice que.

Antes que nada, reconoceré que las biografías no serían mi género preferido, ni mucho menos. Suelo huir de ellas y excepto la de Picasso por Norman Mailer y ahora ésta, ninguna que haya leído me ha dejado suficiente poso siquiera para acordarme.

Sin embargo, en cuanto supe que Joyce Carol Oates había escrito una novela sobre Marilyn Monroe, me picó la curiosidad, y no poco. Y es que la neoyorquina es sin lugar a dudas una de las mejores escritoras contemporáneas. Adoro su estilo sencillo, sus historia
 
s familiares enmarañadas que fluyen de forma deliciosa, permitiéndonos adentrarnos en el alma de unos personajes a los que siempre nos sabe mal abandonar. Qué fue de los Mulvaney es una de mis novelas preferidas, una de esas que recomendaría a todo el mundo una y mil veces.

Después de leer esta colosal obra de casi mil páginas, debo empezar mi crítica con un par de reflexiones. Primero, entiendo por qué la escritora ha escogido a Marilyn, o Norma Jean, por ser justos, como protagonista. Es hasta el último detalle una de sus heroínas. Una superviviente, una luchadora, golpeada por el mundo una y otra vez, pero siempre levantando la cabeza, siempre sonriendo. ¡Otra vez! ¡Puedo hacerlo mejor! 

La segunda reflexión es bien simple. A Joyce Carol Oates hay que leerla sí o sí. Y cuando está inspirada, como es el caso, todavía más.