Todo empezó el
11 de noviembre de 2004. Nos encontramos en los ajetreados pasillos de un hospital todavía extraño, el Princeton-Plainsboro. Le vemos a lo lejos, avanzando hacia nosotros, cojeando, y jamás podríamos imaginar quién es. Barba de varios días. Camisa por fuera. Bambas. Su inseparable bastón. Acabamos de encontrarnos con Gregory House. Por supuesto, pasa a nuestro lado sin saludarnos.
Ese año la televisión cambió para siempre. Ese año surgieron las dos series que hicieron posible todo lo demás. Mucho más influyentes que Los Soprano, The Wire, Six Feet Under... No suelen estar arriba en los rankings. Pero son, sin duda, las causantes de que millones de personas en todo el mundo descubrieran que la televisión no tiene por qué ser la caja tonta. Que no todo es sentarse y ser bombardeado. Es imposible entender el panorama audiovisual actual sin haber oído hablar de Lost o de House.
21 de mayo de 2012. Todo se acaba. Ocho años más tarde, todo es distinto. La misma Lost que tenía en vilo al mundo, listo para descargar el siguiente capítulo horas después de emitirse, ha sido lapidada y relegada al papel de "fraude". 24, otra de aquellas pioneras en esta edad dorada de la televisión, nos brindó la última imagen de Jack Bauer hace ya dos años. Hoy en día las reinas son otras. Game of Thrones, Mad Men, Breaking Bad. Decenas de series nos obligan a hacer malabares para estar al día.
Sin embargo, a pesar de todo, a pesar del tiempo, del desgaste, de las mil alternativas, no hay un seriéfilo que no recuerde con cariño la época en que vio por primera vez un capítulo de House.
Horas después de emitirse el último (gran) minuto de serie, éste es un tributo a uno de aquellos personajes, igual que Sherlock Holmes en su día, que sobrepasan a su creador y dan el salto al otro lado, a la realidad. Gregory House es algo más que el protagonista de una serie de televisión. House, igual que Los Simpsons, capta mejor lo que es el ser humano que cualquier libro de texto, que cualquier estudio psicológico. Todos mentimos. A los demás, pero sobre todo a nosotros mismos. Todos buscamos la felicidad, sin conseguirlo porque la mayor traba somos nosotros mismos. De eso va esta serie.
Ocho temporadas después, House se despide con un magnífico final. Veamos, siempre después de haber disfrutado de ese (ya) histórico capítulo que es "Everybody Dies"...