martes, 29 de mayo de 2012

Lights Out, otra pequeña perla maldita


Será tan corta y fugaz esta reseña como lo fue una de las series más injustamente tratadas del 2011, que hace poco tuve la oportunidad de ver y disfrutar. De puntillas y sin demasiado bombo llegó y se fue esta notable (tampoco exageremos) producción centrada en el mundo del boxeo. 

Trece capítulos intensos, dramáticos, emocionantes, con un final bastante cerrado (y magnífico), para los escépticos de las series canceladas. ¿Vale la pena? Y tanto. Pactrick "Lights" Leary no será historia de la televisión, pero es de aquellos personajes que calan hondo, a los que acompañamos con emoción en su pedregoso camino.

martes, 22 de mayo de 2012

Hasta siempre, House

 

Todo empezó el 11 de noviembre de 2004. Nos encontramos en los ajetreados pasillos de un hospital todavía extraño, el Princeton-Plainsboro. Le vemos a lo lejos, avanzando hacia nosotros, cojeando, y jamás podríamos imaginar quién es. Barba de varios días. Camisa por fuera. Bambas. Su inseparable bastón. Acabamos de encontrarnos con Gregory House. Por supuesto, pasa a nuestro lado sin saludarnos. 

Ese año la televisión cambió para siempre. Ese año surgieron las dos series que hicieron posible todo lo demás. Mucho más influyentes que Los Soprano, The Wire, Six Feet Under... No suelen estar arriba en los rankings. Pero son, sin duda, las causantes de que millones de personas en todo el mundo descubrieran que la televisión no tiene por qué ser la caja tonta. Que no todo es sentarse y ser bombardeado. Es imposible entender el panorama audiovisual actual sin haber oído hablar de Lost o de House.

21 de mayo de 2012. Todo se acaba. Ocho años más tarde, todo es distinto. La misma Lost que tenía en vilo al mundo, listo para descargar el siguiente capítulo horas después de emitirse, ha sido lapidada y relegada al papel de "fraude". 24, otra de aquellas pioneras en esta edad dorada de la televisión, nos brindó la última imagen de Jack Bauer hace ya dos años. Hoy en día las reinas son otras. Game of Thrones, Mad Men, Breaking Bad. Decenas de series nos obligan a hacer malabares para estar al día.

Sin embargo, a pesar de todo, a pesar del tiempo, del desgaste, de las mil alternativas, no hay un seriéfilo que no recuerde con cariño la época en que vio por primera vez un capítulo de House.

Horas después de emitirse el último (gran) minuto de serie, éste es un tributo a uno de aquellos personajes, igual que Sherlock Holmes en su día, que sobrepasan a su creador y dan el salto al otro lado, a la realidad. Gregory House es algo más que el protagonista de una serie de televisión. House, igual que Los Simpsons, capta mejor lo que es el ser humano que cualquier libro de texto, que cualquier estudio psicológico. Todos mentimos. A los demás, pero sobre todo a nosotros mismos. Todos buscamos la felicidad, sin conseguirlo porque la mayor traba somos nosotros mismos. De eso va esta serie.

Ocho temporadas después, House se despide con un magnífico final. Veamos, siempre después de haber disfrutado de ese (ya) histórico capítulo que es "Everybody Dies"...

domingo, 6 de mayo de 2012

Entourage, a veces puedes tenerlo todo

Cómo os echaremos de menos...

En el cada vez más vasto (quizá excesivamente vasto hoy en día) panorama seriéfilo, hay series de todo tipo. La mayoría mediocres tirando a malas, algunas buenas y cuatro contadas que se puedan considerar excelentes. Luego están The Wire y Six Feet Under, claro.

Sin embargo, la serie que no es ocupa juega en una liga aparte. En septiembre del año pasado llegó a su fin Entourage, otra absoluta joya de HBO (y van...). Y he considerado más que apropiado retomar mi bitácora, en su vertiente seriéfila, con ella. Por lo que representa. Porque es lo más alejado de The Wire (con la que todo empezó aquí) en robustez de guiones, en mensaje..., pero a la vez comparte tantísimas cosas. Por lo inclasificable. Por lo mágica e irrepetible.

Así, no sería justo hablar de la calidad de sus guiones, de sus interpretaciones, de la factura técnica. No lo haré. Colocarla junto a comedias como 30 Rock, Community, no tiene el menor sentido. Dramas como Breaking Bad, Mad Men, absurdo. ¿Mejor, peor que ellas? Nada. No hay respuesta. Es Entourage.

Entourage es una experiencia deliciosa. Quizá de las series que más he disfrutado, y no será tarea sencilla explicar por qué. A grandes rasgos, puedo decir lo siguiente. Es una serie sobre cuatro amigos que me caen genial, que viven como reyes entre la flor y la nata de Hollywood, y a los que no deseaba más, capítulo tras capítulo, que les siguieran pasando cosas buenas. Amistad. Éxito. Fama. Envidia, la mía por supuesto. Todo eso y mucho más (de los ya icónicos Ari Gold y Drama hablaré en nada).

Quizá sea mentira lo que pregona la serie. Quizá no se puede tener todo. Pero durante media hora, en sus ocho temporadas, podemos creer que sí. Y seguimos al actor Vicent Chase y a su inolvidable séquito en un turbulento viaje hacia la gloria del que somos un pasajero más (no en vano la serie era inicialmente un reality sobre la vida de Mark Wahlberg). Nos abrochamos el cinturón y disfrutamos.

martes, 1 de mayo de 2012

At Swim-Two-Birds (En Nadar-Dos-Pájaros)


Flann O'Brien (pseudónimo de Brian O'Nolan) es uno de esos escritores que se abren camino en la historia de la literatura por pequeñas ranuras o grietas casi insignificantes. El boca a boca le va colocando en el lugar que siempre ha merecido. El valor intrínseco de la prosa de este genio irlandés cala sin remedio en todo el que se detiene a leerlo con una mínima pausa. Comprendiendo su delicioso humor, su constante juego de espejos y su universo absurdo o descabellado o simplemente único.  

"At Swim-Two-Birds" es, quizá, la mejor muestra de metaliteratura que encontrarse pueda. Divertidísima, surrealista hasta el extremo. Para leer una y otra vez, siguiendo por los más tortuosos caminos a personajes que atraviesan las páginas y se rebelan contra su autor, a héroes mitológicos o demonios civilizados, hados buenos e incluso a bastardos literarios. Figuras como Jose Luis Borges, Graham Greene, Dylan Thomas o James Joyce jamás cesaron de alabar la obra de Flann O'Brien. Con razón.