viernes, 30 de diciembre de 2011

Lo mejor del 2011. Llegó tarde, pero llegó

Flojo año el que dejamos atrás. Tanto, que no ha habido una producción audiovisual que me motivara a retomar este blog durante los últimos meses. Hasta ahora.

Las dos series que mencioné en mi última entrada (Dexter y House) se han hundido en un lodazal del que dudo salgan en futuras temporadas (penoso el final de la primera, coronando una temporada para el olvido, consecuente el parón de la segunda ante la mediocridad en que la habían sumido unas decisiones de guión cobardes como pocas...).

Breaking Bad tuvo sus momentos (algo casi inevitable por los actorazos que la pueblan), pero excepto el final, no hubo excelencia en la cuarta temporada. La tercera de The Good Wife parece un descanso de los guionistas hasta el momento (ojalá todos los descansos fueran así, pues sigue siendo lo mejor de los lunes). Treme es la única que seguía al nivel (fuera de gráficos o valoraciones, pues esta serie no los admite). Boardwalk Empire es la metáfora ideal de Atlantic City, tan artificial como ésta. No le encuentro el punto a la serie, aunque veo que el envoltorio es casi perfecto, no me interesa la historia de Nucky Thompson... Downton Abbey por su parte (sí, la incluyo entre las Grandes) llegó a niveles de culebrón casi paródicos, pero me sigue encantando. Adoro a la mayoría de personajes, y eso ayuda...

Respecto a las comedias, poco que decir. No ha sido su año. 30Rock me sigue pareciendo la mejor, muy de largo, pero es que compararla con Community, Modern Family, Rasing Hope, How I Met Your Mother etc... es injusto. Tanto como compararlas entre ellas.

Homeland, American Horror Story, Boss. Las tres grandes sorpresas. Muy buenas, fantásticas por momentos, promesas todavía. Juego de Tronos es otra cosa. Demasiado grande, demasiado ambiciosa. Y a pesar de ello, le falta la chispa que la haga genial.

Hubiera destacado el principio de AHS y el final de Homeland como lo mejor de año (vale, el final de Breaking Bad también), amén de la miniserie inglesa The Crimsom Petal and the White, de la que ya hablé aquí, si no fuera por la perla que llegó a última hora. Inesperada. Mencionada aquí y allá en foros, en mis páginas habituales. Alabada por todos.

Cuando la vi, entendí. Recordé que hubo una época en que la televisión no era el nuevo cine, donde las grandes producciones lo inundan todo. Una época en que los genios contemporáneos podían desarrollar allí toda su creatividad. Y las mejores historias las teníamos en la pequeña pantalla. Sí, la pequeña pantalla, que no necesita agrandarse para alojar macroproducciones, sino que siempre ha sido grande por las maravillas que ocasionalmente nos brinda a los que tenemos la suerte de poder verlas.

Todo eso pensé, cuando vi la mejor producción del 2011.

BLACK MIRROR.